
Por Felipe Vega, fundador y director general de CECANI Latinoamérica, empresa de capacitación para asociaciones civiles y otras figuras no lucrativas
Profesionalizar la filantropía es dejar atrás la idea de que las organizaciones de la sociedad civil funcionan “con buena voluntad” y empezar a operarlas con estándares técnicos, gobernanza clara, procesos medibles, transparencia, cumplimiento normativo, planeación estratégica y evaluación de impacto
Es decir: tratar la filantropía como un sector profesional, no como un conjunto de esfuerzos improvisados.
Ahora, la profesionalización implica que las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) ya no dependen del heroísmo individual, sino de estructuras sólidas que garantizan continuidad, ética y eficacia.
Así, la profesionalización del tercer sector opera en cuatro niveles:
Gobernanza mediante consejos directivos funcionales, roles definidos, políticas internas, códigos de ética y mecanismos de rendición de cuentas
Gestión técnica con planeación anual, indicadores de impacto, metodologías de intervención, sistemas de monitoreo y evaluación y gestión de riesgos.
Cumplimiento normativo mediante obligaciones fiscales, laborales, de transparencia, cumplimiento de la Ley Federal de Fomento y alineación con la Miscelánea Fiscal vigente
Sostenibilidad financiera con diversificación de ingresos, estrategias de procuración de fondos, alianzas con empresas y gobierno y profesionalización del fundraising
Cuando estos cuatro niveles funcionan, la filantropía deja de ser reactiva y se vuelve estratégica.
Ahora, los beneficios traen consigo la profesionalización son:
Ahora, ¿Cómo se infiltra la profesionalización en la nueva Miscelánea Fiscal?
Aquí está el punto neurálgico. La Miscelánea Fiscal de los últimos años ha enviado un mensaje claro: solo sobrevivirán las organizaciones que operen con estándares profesionales.
Se infiltra de tres maneras: Mayor escrutinio a las donatarias autorizadas con revisiones más frecuentes, requisitos más estrictos y sanciones más claras así como énfasis en el uso correcto de los donativos deducibles.
La autoridad fiscal dice: “La filantropía debe ser tan seria como cualquier empresa.”
La filantropía del futuro no será improvisada, emocional o asistencialista. Será técnica, transparente, medible y profundamente ética. La profesionalización no le quita alma al tercer sector. Le da estructura para que su alma tenga impacto.
Domo de Cristal
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