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Los títulos emitidos por el gobierno federal para el rescate de Pemex podrían representar un riesgo de incremento en la deuda soberana del país.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, está diseñando una ambiciosa estrategia para el rescate financiero de Petróleos Mexicanos (Pemex), con el objetivo de consolidar a la empresa del Estado en un plazo de 15 años.
Como parte de esta estrategia, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció recientemente la emisión de bonos denominados Notas Pre-Capitalizadas (P-Caps) por un monto estimado de entre 7,000 y 10,000 millones de dólares, con vencimiento en 2030. El objetivo es mejorar la liquidez de la petrolera estatal y atender sus obligaciones financieras de corto plazo. Esta emisión forma parte del plan integral de rescate de la empresa.
Los títulos bursátiles ya capitalizados son instrumentos de inversión respaldados por activos, colocados en mercados internacionales a través de un vehículo emisor. Según la narrativa del gobierno, estos bonos no representan una garantía directa para Pemex ni constituyen deuda formal del gobierno federal.
Sin embargo, aunque la emisión busca mejorar la liquidez de Pemex, puede considerarse una forma de deuda soberana, ya que el gobierno mexicano participa en la operación y respalda los bonos. Aunque Pemex figura como entidad emisora, el gobierno actúa como garante, lo que implica que, en caso de incumplimiento, la deuda recaería sobre las finanzas públicas.
Los bonos están respaldados por activos de Pemex y se emiten a través del fideicomiso Eagle Funding, con vencimiento en 2030. De acuerdo con el documento de oferta, JP Morgan funge como asesor único, mientras que BofA Securities, Citi y JP Morgan serán los colocadores conjuntos.
Aunque formalmente Pemex emite los bonos, la garantía del gobierno federal convierte estos instrumentos en deuda soberana, ya que en caso de impago por parte de la petrolera, el gobierno asumiría la responsabilidad.
Esta operación podría incrementar el nivel de endeudamiento del gobierno mexicano y afectar las finanzas públicas, especialmente si Pemex no logra generar los ingresos suficientes para cubrir sus compromisos financieros.
La emisión de bonos respaldados por activos permite a Pemex obtener financiamiento sin que el gobierno emita deuda directamente a su nombre; no obstante, la garantía gubernamental implica que, de facto, dicha deuda se convierte en soberana.
La estrategia de rescate también contempla un refinanciamiento con instituciones como el Banco Mundial, la reducción de costos internos y la eliminación de empresas subsidiarias. Tras el anuncio de la oferta, las tasas de los bonos de Pemex se redujeron, lo que sugiere que el mercado ha recibido favorablemente la próxima emisión.
Actualmente, Pemex atraviesa una situación crítica tanto en el ámbito financiero como operativo. Su deuda financiera supera los 100,000 millones de dólares, a lo que se suman adeudos por más de 20,000 millones de dólares con contratistas, además de una deuda vencida con proveedores que asciende a más de 404,000 millones de pesos.
Se dio a conocer recientemente que Pemex comenzará a utilizar la figura de contratos mixtos, vigente desde este año, con la expectativa de obtener más de 8,000 millones de dólares mediante la asignación de 11 contratos.
El plan de la presidenta Claudia Sheinbaum para el rescate financiero de Pemex es viable, aunque conlleva riesgos que podrían impactar negativamente la deuda soberana del país. El éxito de esta estrategia dependerá en gran medida de que Pemex logre eficientar sus procesos productivos, reducir costos y combatir la corrupción dentro del corporativo.
Por: Eduardo Esquivel Ancona
Domo de Cristal
Excelente análisis