HomeOpiniónElecciones 2027: el caso Sonora y su efecto en el resto de los estados

Elecciones 2027: el caso Sonora y su efecto en el resto de los estados

Staff Domo de Cristal
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Sonora power por Demian Duarte

Estamos cerrando enero de 2026 y, a simple vista, pareciera que todo el aceleramiento de la sucesión en las 17 gubernaturas se aquietó con la pausa de fin e inicio de año. Sin embargo, bajo esa superficie de aparente paz, se libran guerras sordas en todos los escenarios.

Las gubernaturas son los premios mayores y cada estado guarda una condición distinta. No obstante, y a pesar de que las tendencias indican que Morena podría llevarse hasta 15 de las 17 en contienda, los nervios y las ganas contenidas comienzan a apoderarse de todos los aspirantes.

Es natural que en los estados donde el escenario marca una ventaja muy dispar, la oposición empiece a echar mano de las armas secretas, de la artillería pesada, y que la estrategia de enlodar al adversario se convierta en el pan de cada día.

Hay casos como Aguascalientes, donde existe material suficiente: la gobernadora Teresa Jiménez carga con el peso de un presunto fraude relacionado con el caso Next Energy, tema que domina la conversación política en ese estado, el cual, según encuestas, podría mantenerse como bastión panista.

Algo similar ocurre en Baja California, donde la gobernadora Marina del Pilar ha sido blanco de ataques por el caso de su exesposo, Carlos Torres, quien es investigado tras una denuncia por supuesta colusión con el crimen organizado.

Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Baja California Sur, Nayarit y Querétaro, todos, de manera paulatina, irán presentando escenarios donde las cosas parecerán quebrarse e irse al demonio. Así es la política en México: saca lo peor de las personas en función de su ambición política.

En Sonora, pareciera que el pacto entre los morenistas de no hacer olas está funcionando. Aquí nadie está sacando expedientes negros; hay paz, por lo menos aparente, y cada posible contendiente está abriendo su juego con cautela.

Del lado del PRIAN, el contendiente más fuerte inauguró recientemente una obra de infraestructura importante para el municipio de Hermosillo y, a ojos vista, ese es su argumento principal. Su electorado lo arropa; sin embargo, el alcalde Antonio Astiazarán no termina de dar color. No se ha decidido a ir por la candidatura a gobernador, y la razón es clara: el escenario lo coloca en una desventaja de tres a uno frente a Morena, y a nadie le gusta competir para perder.

En Morena, las cosas son distintas. Se respira triunfalismo y la perspectiva de repetir en el cargo. Las encuestas les otorgan un 48% de intención de voto frente a un 16% de su principal competidor, el PAN. No se ve, por ahora, cómo puedan abollarles la corona.

El detalle está en la lucha interna por la candidatura. Si bien hay dos precandidatos visibles, como ya se ha comentado, la realidad es que el partido guinda esconde varias guerras sordas.

La nominación a gobernador para Javier Lamarque parece un día de campo; sin embargo, el Comité Ejecutivo Nacional se ha dilatado en la emisión de una convocatoria que defina reglas del juego, tiempos y mecanismos para seleccionar al candidato.

El acuerdo inicial era que ese banderazo de salida se daría desde diciembre. Ya estamos a 28 de enero y no queda claro qué tiene en mente Luisa María Alcalde.

El caso sonorense es esencial para definir lo que ocurra en los otros 16 estados. En Sonora gobierna Alfonso Durazo Montaño, quien además es presidente del Consejo Político Nacional de Morena. El proceso interno en la entidad debe ser ejemplar; de lo contrario, podría sentar un precedente para guerras intestinas que descompongan el panorama del partido en otras entidades.

A la fecha hay dos aspirantes abiertos: la senadora Lorenia Valles Sampedro y el alcalde de Cajeme, Javier Lamarque Cano. Sin embargo, se espera que se inscriban al menos dos más.

Una de ellas es la secretaria de Agricultura y Ganadería, Célida López, quien previamente había acordado fungir como coordinadora de campañas. A ella los acuerdos no le sientan bien: está acostumbrada a brincarse las trancas, cree que es la mejor posicionada y dará pelea.

Otro que se anotará —en este caso para completar el expediente— es el senador Heriberto Aguilar, quien mantiene una alianza con Javier Lamarque y es señalado como su eventual coordinador de campaña.

En el caso sonorense es realmente urgente que se definan las reglas del juego, esto para evitar que el escenario llegue a una descomposición mayor. Existen lecturas que advierten tensiones al interior del partido y, claro, las rupturas no ayudan, sobre todo en un entorno donde se asume que Morena podría ganar todo en Sonora en 2027 y, con ello, marcar la pauta para el resto de los estados en contienda.

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