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El peatón, a merced de la muerte en vialidades del Valle de Toluca

Staff Domo de Cristal
Vial

Por Juan Ayón Bernal

Los datos duros no mienten: el peatón en el Valle de Toluca no cuenta. El automovilista es el “rey” que pone en peligro a la población… y a sí mismo. El conductor se transforma y, aun en zonas densamente pobladas, acelera sin detenerse, hasta verse envuelto en un accidente y, quizá, en la pérdida de vidas.

Es evidente la falta de cultura vial, mientras que las autoridades están ausentes: no existen, son invisibles.

Las estadísticas nacionales sobre homicidios culposos derivados de accidentes viales registran 37 mil 942 casos, de los cuales el Estado de México concentró mil 500 incidentes, es decir, el 3.95 por ciento. Esto equivale a un promedio mensual de 125 accidentes.

Pero lo peor es que el 54.4 por ciento de esos incidentes ocurrió en la Zona Metropolitana del Valle de Toluca, donde, según los registros, se concentran 813 casos.

De acuerdo con los datos, el municipio de Toluca ocupa el primer lugar en accidentes viales, con 250 casos; le siguen Tenango del Valle, con 36; Lerma, con 18; Ocoyoacac, con 15; Temoaya, con 14; Metepec, con 12; y Almoloya de Juárez y Zinacantepec, con nueve cada uno.

En menor medida también aparecen Xonacatlán y San Mateo Atenco, con cinco casos cada uno; Otzolotepec, con tres, y Calimaya, con uno.

Los accidentes viales, por desgracia, traen consigo la muerte y el desconsuelo de familias que vieron salir a un ser querido, pero que después tuvieron que reconocer sus restos en la calle, cubiertos con una sábana blanca, o en la morgue.

Los números no mienten: el Valle de Toluca concentró más del 50 por ciento de las muertes viales en el Estado de México, con 813 fallecimientos. Las vialidades de mayor riesgo son Avenida Las Torres, Avenida Tecnológico, Isidro Fabela, Tollocan, la entrada a San Mateo Atenco y los alrededores de las terminales de autobuses.

Para muchos “aguerridos” automovilistas y choferes del pulpo camionero, no importa si se trata de calles angostas, amplias avenidas o zonas habitacionales, comerciales o de distintos niveles socioeconómicos: aceleran sin respeto alguno, sin pensar que ponen en riesgo su propia vida y la de los demás.

De acuerdo con el Boletín Epidemiológico, de las muertes registradas en accidentes viales en la Zona Metropolitana del Valle de Toluca en 2025, seis correspondieron a hombres; además, entre las personas lesionadas hubo 565 hombres y 384 mujeres.

Al municipio de Toluca le siguieron Teotihuacán, con 133 casos; Zumpango, con 120; así como Ecatepec y Nezahualcóyotl, con 101 personas lesionadas cada uno. No hay punto de comparación: la capital mexiquense y su zona conurbada son las de mayor riesgo para el ciudadano, especialmente para el peatón.

El peatón es el más expuesto a la “ferocidad” de los automovilistas. Si un conductor permite el paso peatonal, de inmediato el vehículo de atrás presiona el claxon, como si quien cedió el paso —a una madre con sus hijos, por ejemplo— fuera el mayor pecador. Y al rebasar al “buen samaritano”, lo observa con enojo, como si quisiera borrarlo del camino.

Las principales causas de los accidentes viales son el exceso de velocidad, el consumo de alcohol al conducir, los baches, las fallas en los semáforos y los cruces mal diseñados, donde los vehículos aparecen de forma inesperada debido a una deficiente planeación urbana.

Ante este escenario —que en 2025 superó al de 2024—, las autoridades deben tomar cartas en el asunto. Especialistas en movilidad señalan que es urgente implementar políticas públicas eficaces, como establecer velocidades máximas de 80 kilómetros por hora en vialidades principales, reducirlas a entre 50 y 20 kilómetros por hora en vías secundarias y terciarias, y garantizar el respeto total al peatón como prioridad absoluta.

Es difícil y toma tiempo, pero es posible. En Chihuahua, desde hace décadas, los peatones utilizan los semáforos y su decisión se respeta; en la Ciudad de México, se privilegia al peatón y la política del “uno y uno”. ¿Por qué en el Valle de Toluca no se puede? ¿Dónde está la propaganda vial gubernamental? ¿Dónde los mensajes de respeto al peatón? ¿Dónde están las autoridades?

Ni autoridades ni conductores deben ser indiferentes ante la necesidad de una convivencia segura. Seamos una mejor comunidad, una mejor sociedad: más respetuosos del prójimo, del peatón… y de la vida.

¡Demostremos que es posible construir una mejor educación vial para una mejor calidad de vida! (VER VIDEO)

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