La presunta muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), reportada este domingo 22 de febrero, genera un impacto económico inmediato en México, caracterizado por una moderada volatilidad financiera y la parálisis comercial en diversas regiones; sin embargo, en el mediano y largo plazo, el combate efectivo al crimen organizado llevado a cabo por el gobierno federal beneficiará la economía del país.
Los efectos económicos se observan de manera inmediata a través de los siguientes mecanismos:
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Impacto en los mercados financieros: La noticia y la violencia subsecuente provocaron una caída del 1.12% en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).
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Violencia y parálisis comercial: Se reportaron narcobloqueos, quema de vehículos y suspensión de actividades comerciales y de transporte, particularmente en Jalisco, Michoacán y Guanajuato, lo que paralizó la actividad económica local.
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Afectación al turismo: Se registraron cancelaciones de vuelos y alertas de viaje, afectando zonas turísticas como Puerto Vallarta.
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Incertidumbre en la estructura criminal: La falta de un sucesor claro genera incertidumbre sobre el futuro de las operaciones del CJNG, lo que podría derivar en una lucha interna por el control del territorio y mayor inestabilidad económica en las regiones afectadas.
Aunque la muerte de un líder criminal busca desmantelar la estructura delictiva, en el corto plazo la reacción violenta del grupo genera costos económicos por la disrupción de la actividad comercial, la inseguridad y la incertidumbre en los mercados financieros.
La estrategia contra los grupos delictivos que impulsa el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo traerá beneficios económicos en el mediano y largo plazo.
El combate efectivo al crimen organizado ofrece beneficios estructurales al revertir la “tasa de inseguridad”, que actúa como un impuesto sobre la economía formal. La reducción de la violencia y la extorsión permite un crecimiento sostenido, aumenta la competitividad y fomenta la inversión.
Principales beneficios económicos a mediano y largo plazo:
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Aumento de la inversión nacional y extranjera directa (IED): La disminución de la delincuencia organizada mejora el clima de negocios, reduce la incertidumbre y atrae capitales que buscan seguridad jurídica y física. Estudios muestran que la desarticulación de grupos delictivos locales incrementa el número de empresas y el valor de los bienes raíces industriales.
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Impulso al crecimiento del PIB y la productividad: Se estima que una reducción de los homicidios hasta alcanzar la media mundial podría aumentar significativamente el PIB per cápita regional. Reducir la actividad delictiva fomenta mayor productividad empresarial al eliminar costos asociados a protección y extorsión.
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Recuperación de sectores económicos clave: Sectores como el turismo, la agricultura y el transporte, frecuentemente afectados por extorsiones (cobro de piso), experimentan mayor rentabilidad y crecimiento cuando se restablece el Estado de derecho. La eliminación de prácticas como la extorsión en la producción de alimentos contribuye a reducir presiones inflacionarias y fortalecer el consumo.
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Mejor asignación de recursos públicos: Al disminuir la violencia, los gobiernos pueden redirigir recursos destinados a la contención de la inseguridad hacia inversión social, infraestructura o educación, generando un mayor efecto multiplicador en la economía.
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Fortalecimiento del mercado formal: Combatir la economía ilícita favorece la transición hacia la formalidad, incrementa la recaudación fiscal y mejora salarios y prestaciones laborales.
En México se estima que el impacto económico de la violencia y la delincuencia organizada representa entre el 18% y el 20.8% del PIB nacional (2024-2025), lo que evidencia que un combate efectivo, como el que impulsa la actual administración federal, tendría un impacto positivo sustancial en la economía general.
No obstante, este esfuerzo requiere también que la población evite reproducir información no verificada difundida por los llamados “sicarios cibernéticos”, quienes propagan noticias falsas en redes sociales y otros medios, infunden temor entre los habitantes y obstaculizan la labor de las fuerzas del orden, además de impactar negativamente en la economía.
La circulación de imágenes falsas y videos manipulados en redes sociales generó una ola de desinformación que alimentó el miedo y la confusión tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”. Durante las primeras horas posteriores al operativo, cientos de publicaciones con información no verificada circularon en plataformas como Instagram y TikTok, con contenidos audiovisuales sin contexto ni fuente clara.
Entre las publicaciones más difundidas se incluyeron videos de supuestas estampidas de pasajeros en el aeropuerto de Guadalajara, sin confirmación de que respondieran a detonaciones reales dentro del recinto.
Las noticias falsas (fake news) y la desinformación generalizada generan efectos negativos profundos y cuantificables en la economía global, con un impacto estimado en 78 mil millones de dólares anuales. Estos efectos abarcan desde la manipulación de mercados financieros hasta el daño directo a la reputación corporativa y el aumento de costos operativos para las empresas.
En México, la desinformación también produce efectos negativos significativos y medibles, afectando las finanzas personales de los ciudadanos, la reputación de empresas y la estabilidad de sectores productivos. Potenciada por redes sociales, provoca volatilidad, fraudes y desconfianza en las instituciones.
En síntesis, las fake news actúan como una “pandemia” que no solo impacta la opinión pública, sino que también tiene un costo económico real y perjudicial para la estabilidad financiera y el crecimiento del país.
Por: Eduardo Esquivel Ancona

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