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Colima 2027: una geografía convulsa

Staff Domo de Cristal
Colima Mario Delgado

Así lo dice La Mont

Una contienda: La elección de 2027 en Colima, una entidad estratégica y convulsa, arroja interrogantes tanto en la capital como en el puerto de Manzanillo: si la entidad optará por la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación o si el desgaste institucional forzará un cambio de rumbo. La actual administración encabezada por Indira Vizcaíno transitó por un sexenio marcado por claroscuros, donde los esfuerzos por sanear las finanzas públicas y reducir las desigualdades sociales fueron opacados por una crisis de seguridad que no da tregua. La herencia que Vizcaíno dejará a quien asuma el mando en 2027 es compleja: un estado con instituciones debilitadas por el asedio del crimen y una estructura política que aún no logra superar las inercias del pasado.

Aspirante: En este escenario, el nombre del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, figura central en el andamiaje político de Claudia Sheinbaum, lidera la lista de seis aspirantes. Delgado, colimense de nacimiento, es visto como el sucesor natural dentro de Morena para intentar devolver estabilidad a un estado que enfrenta severos problemas de seguridad, por lo cual el reto no es menor. Quien suceda a Indira Vizcaíno heredará un territorio donde el caos y la corrupción han echado raíces, y donde la sombra del crimen organizado dicta, en muchos sentidos, la vida cotidiana de los ciudadanos. La posibilidad de que Delgado sea el candidato implica no solo una apuesta por la fidelidad guinda, sino también la responsabilidad de revertir la condición de una entidad que ocupa los primeros lugares nacionales en homicidios dolosos por cada cien mil habitantes, un lastre que marcará su eventual campaña y, en su caso, su gobierno.

¡Gobernador, gobernador!: Su nominación depende en gran medida de las alianzas, y aquí es donde el Partido Verde Ecologista de México jugará un papel de “fiel de la balanza”. Históricamente, el Partido Verde ha demostrado una flexibilidad ideológica que le permite alinearse con el poder en turno, y en Colima su estructura ha crecido de manera exponencial. ¿Apoyará el PVEM a Mario Delgado? Todo indica que la coalición oficialista buscará blindar la elección para evitar cualquier fisura que la oposición pueda capitalizar. Mario Delgado mantiene una relación estrecha con la cúpula del Verde, y en su visión pragmática sumarse a un proyecto nacional que ostenta el poder es la ruta más segura para mantener sus propios espacios de influencia local. Una ruptura en esta alianza parece poco probable, dado que el PVEM necesita la fuerza de Morena para ser relevante en el estado, mientras que Morena requiere cada voto para asegurar que la “plaza” no regrese a manos del PRI o del PAN.

Números: La aritmética electoral en Colima es peculiar: aunque se trata de una población pequeña en comparación con sus vecinos Jalisco o Michoacán, la elección de gobernador suele definirse por márgenes reducidos. En procesos anteriores, la diferencia fue de apenas miles de votos, lo que convierte a cada sufragio en una pieza invaluable. El padrón electoral, que supera los 500 mil electores, tiene sus centros de gravedad en tres municipios clave: Manzanillo, Colima y Villa de Álvarez. El primero, con su importancia económica y portuaria, es el gran motor electoral; quien gane el puerto tiene medio pie en la Casa de Gobierno. Villa de Álvarez y la capital, por su parte, concentran a la clase media y al sector burocrático, sectores volátiles y particularmente críticos ante la inseguridad. Estos tres municipios suelen definir la contienda, dejando a las zonas rurales y a municipios menores, como Cuauhtémoc o Tecomán, en un papel de apoyo, pero rara vez decisivo por sí mismo frente al peso demográfico de la zona metropolitana y la costa.

Delincuencia: El factor que realmente ensombrece el futuro de Colima es la disputa territorial entre grupos delictivos en una entidad que, desde hace dos décadas, se ha convertido en campo de batalla entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa. A ellos se suma el grupo local conocido como Los Mezcales o Cártel Independiente de Colima, una escisión del primero que desató una guerra fratricida en las calles de la capital. Esta lucha no se limita a las balas; también se infiltra en las instituciones. La memoria política del estado está marcada por episodios polémicos, como el del exgobernador Mario Anguiano Moreno, cuyo hermano, Humberto Anguiano, fue detenido por vínculos con el narcotráfico. El propio Mario Anguiano terminó su gestión bajo la lupa de la justicia por cargos de corrupción y desvío de recursos, al resultar inhabilitado por el Congreso local tras detectarse un fuerte quebranto financiero. Este pasado de gobernantes señalados por su proximidad con el crimen o por el saqueo de las arcas públicas es la pesada losa que cualquier candidato en 2027 deberá cargar. La ciudadanía, atrapada entre el fuego cruzado de los cárteles y la desconfianza hacia su clase política, mira hacia 2027 con más incertidumbre que esperanza, consciente de que la continuidad podría significar más de lo mismo y que el cambio podría ser una aventura hacia lo desconocido.

Por: Federico La Mont

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