
Sonora Power por Demian Duarte
El pasado 6 de septiembre de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo realizó en la capital de Sonora un anuncio de gran relevancia para el sector agropecuario: su gobierno invertirá 810 millones de pesos para generar el capital semilla que dé pie al fortalecimiento de la cadena de valor de la ganadería bovina en el estado.
El anuncio se dio luego de que, durante todo el ciclo de exportación de ganado, la frontera con Estados Unidos permaneciera cerrada, obligando a que cerca de 600 mil cabezas que tradicionalmente se exportaban a ese país permanecieran en México.
Los rancheros sonorenses hablan de pérdidas cercanas a los 1,200 millones de dólares. Esta situación ha generado efectos importantes a ambos lados de la frontera: en México, los ganaderos enfrentan una severa crisis al quedarse con sus becerros o verse obligados a venderlos en el mercado interno a precios más bajos; en Estados Unidos, los precios de la carne de categoría prime aumentaron hasta en un 30 %.
La decisión fue tomada de manera unilateral por el gobierno de Donald Trump. Ni al propio mandatario ni al Departamento de Agricultura de ese país pareció importarles que los brotes de gusano barrenador no tengan relación alguna con Sonora ni con su ganadería. Se trata de una medida con tintes proteccionistas que, si bien afecta a México y particularmente a Sonora, también abre una oportunidad única.
La clave está en transformar un problema en una ventaja estratégica.
La ganadería sonorense goza de prestigio internacional por la calidad de sus productos. La genética de sus reses permite obtener cortes considerados entre los mejores del mundo. Sin embargo, el detalle es que Sonora produce poca carne de calidad premium para el mercado final.
La costumbre de exportar ganado en pie a Estados Unidos —para que allá se realice la engorda final, el sacrificio, el procesamiento y la comercialización— generó una profunda distorsión del mercado. A tal grado, que Sonora terminó convirtiéndose en importador neto de carne y cortes provenientes de ese mismo país.
Es algo muy parecido a la metáfora de exportar naranjas para después comprar el jugo.
La buena noticia es que, obligados por el cierre de la frontera al ganado, los productores sonorenses comenzaron a reaccionar.
La Unión Ganadera Regional de Sonora dio el primer paso al anunciar la creación del Parque Ganadero Industrial (PGI).
Este proyecto integral de reconversión económica, ubicado en los terrenos de Terrasol, a 10 kilómetros de Hermosillo, surge como una respuesta urgente para dar certidumbre a los productores tras el cierre de la frontera con Estados Unidos por el brote de gusano barrenador. El objetivo es claro: dejar de ser únicamente exportadores de materia prima y convertirse en procesadores de carne con alto valor agregado.
De acuerdo con la Unión Ganadera de Sonora, el PGI integrará todos los servicios necesarios para el ciclo productivo, desde corrales de engorda hasta servicios de subasta, maquinaria y transporte. Esta concentración de operaciones permitirá reducir de manera significativa los costos operativos, beneficiando principalmente a los pequeños productores.
Los economistas llaman a esto “costo de oportunidad”; en Sonora bien podría llamarse simple lógica y, por qué no, un golpe de suerte: un factor externo terminó por cerrar un modelo de trabajo que limitaba el desarrollo de una cadena de valor con enorme potencial.
La carne bovina producida en Sonora tiene grandes oportunidades para abastecer el consumo interno con un producto premium de altísima calidad. Si estos cortes llegan a los centros turísticos del país, al mercado de alto poder adquisitivo de la Ciudad de México y a otros polos urbanos, la ganadería sonorense, lejos de vivir en crisis permanente, puede transformarse en una industria de alta rentabilidad.
Y cuando llegue el momento de volver a los mercados de exportación, el prestigio, la calidad del producto y una capacidad probada serán garantía suficiente de que Sonora tiene todas las respuestas.
El punto clave era que los productores se animaran, que se rompiera el ciclo de la venta de ganado en pie y que, a partir de ahora, lo que se comercialice sean cortes finos con sello sonorense.
Correspondencia a demiandu1@me.com | En X @Demiandu
Domo de Cristal
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