Por: Eduardo Esquivel Ancona
La presidenta coloca en el centro la atención médica, el abasto de medicamentos y la revisión salarial de los trabajadores; también impulsa la simplificación administrativa para eliminar obstáculos que afectan a pacientes y personal de salud.
Mérida, Yucatán.— Durante su gira por Yucatán de este sábado 17 de octubre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo estableció como prioridad atender las demandas laborales de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), particularmente las relacionadas con los salarios y las condiciones de trabajo, antes de considerar una eventual salida de su director general, Zoé Robledo.
Frente a las movilizaciones que mantienen trabajadores de la institución, la mandataria sostuvo que el Gobierno de México trabaja en la búsqueda de soluciones concretas, con el objetivo de encauzar las inconformidades y fortalecer la atención médica que reciben millones de derechohabientes.
“Ahora hay que resolver el asunto salarial y de algunas demandas que tienen los médicos, entonces estamos trabajando con eso”, afirmó al ser cuestionada sobre el desempeño del titular del IMSS.
La postura presidencial coloca el énfasis en la atención de los problemas de fondo y en la necesidad de ofrecer respuestas al personal sanitario, en lugar de anticipar decisiones administrativas sin resolver primero las exigencias planteadas por los trabajadores.
Simplificar la burocracia para garantizar medicamentos y atención médica
Durante su llegada a un nuevo fraccionamiento en Mérida, donde encabezó actividades del programa Vivienda para el Bienestar, Sheinbaum explicó que uno de los desafíos del sistema público de salud consiste en reducir los procedimientos burocráticos que dificultan el funcionamiento de hospitales y centros médicos.
La presidenta subrayó que la prioridad institucional debe ser garantizar la atención de los pacientes, agilizar los servicios y asegurar que los medicamentos e insumos adquiridos lleguen oportunamente a las unidades médicas.
“Los procesos burocráticos que luego se siguen, que los tenemos que simplificar al máximo, porque lo que tenemos que atender es la salud, no la burocracia”, enfatizó.
El planteamiento apunta a una problemática que no se limita a la compra de medicamentos: también involucra su distribución, almacenamiento y entrega efectiva a los hospitales. En ese sentido, disponer de los insumos en los almacenes no es suficiente si los pacientes continúan enfrentando retrasos en sus tratamientos.
La revisión de estos procedimientos representa una oportunidad para mejorar la coordinación entre las áreas administrativas y operativas, reducir tiempos de espera y aprovechar de manera más eficiente los recursos destinados a la salud pública.
Supervisión directa para identificar y resolver los problemas
Como parte de su estrategia para fortalecer los servicios médicos, Sheinbaum realiza recorridos por unidades del IMSS-Bienestar, donde escucha directamente a directivos, médicos y pacientes para conocer las dificultades que persisten en la operación cotidiana.
Al presentar un balance preliminar de estas visitas, iniciadas el viernes de la semana anterior, explicó que el propósito es obtener información de primera mano que permita al gabinete de Salud definir acciones para atender las necesidades detectadas.
“Estoy escuchando de manera directa a los directores de hospitales, a médicos, a los pacientes, para poderle ayudar al gabinete de salud con la finalidad de plantear cómo resolver los problemas”, señaló.
La supervisión directa constituye una herramienta para contrastar los informes administrativos con las condiciones reales de los hospitales. También permite identificar fallas de coordinación que pueden retrasar la atención, incluso cuando los medicamentos y materiales ya fueron adquiridos.
La mandataria aclaró que los recorridos formaban parte de una agenda prevista con anterioridad y que buscan contribuir a la solución de los problemas que enfrenta el sistema sanitario.
El objetivo: que los medicamentos lleguen a quienes los necesitan
Sheinbaum reconoció que todavía existen pendientes en el funcionamiento de los servicios públicos de salud y sostuvo que el trabajo debe concentrarse en garantizar que la población reciba sus tratamientos, tenga acceso a intervenciones quirúrgicas y encuentre respuesta a sus necesidades médicas.
“Lo más importante es que la gente tenga sus medicamentos, se pueda operar, muchas cosas, pero todavía nos falta y hay que atenderlo”, expresó.
La presidenta también explicó que, aunque se compraron medicamentos e insumos, en ocasiones estos permanecen almacenados sin llegar a las unidades que los requieren, una situación que obliga a revisar los mecanismos de distribución y la responsabilidad de las distintas áreas involucradas.
En este contexto, su planteamiento combina dos frentes: atender las demandas legítimas del personal y corregir los obstáculos administrativos que afectan directamente a los pacientes.
La definición de responsabilidades dentro del IMSS y la evaluación de sus mandos deberán acompañarse de resultados verificables. Por ahora, el mensaje de Sheinbaum es claro: la prioridad es resolver las inconformidades laborales, fortalecer la operación hospitalaria y garantizar que los recursos destinados a la salud se traduzcan en medicamentos disponibles y atención oportuna para la población.
El desafío consiste en convertir la supervisión presidencial en mejoras concretas y sostenibles para trabajadores y pacientes, con una gestión pública que privilegie el derecho a la salud por encima de los trámites burocráticos.