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El barro, las ánimas y la eterna Navidad: un recorrido por el corazón de Michoacán

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Staff Domo de Cristal
16 de octubre de 2026, 3:12 pm
Tiempo 8 min
El barro, las ánimas y la eterna Navidad: un recorrido por el corazón de Michoacán

Por: Kevin Ramírez Castro

El aroma de la flor de cempasúchil y de la tierra mojada marca el ritmo de los días previos a la Animecha Kejtsïtacua, la sagrada Noche de las Ánimas en Michoacán.

Este año, nuestro medio de comunicación emprendió un recorrido por la cuenca lacustre de Pátzcuaro y sus comunidades artesanales para documentar los talleres, las tradiciones y los preparativos que anteceden al reencuentro simbólico entre los vivos y los muertos.

Catrinas de barro en Capula

Nuestra primera parada fue Capula, comunidad reconocida internacionalmente como la cuna de la catrina de barro, ubicada a unos 20 minutos de la ciudad de Morelia.

Entre paredes de adobe y el calor de los hornos alfareros, los maestros artesanos nos mostraron cómo el barro cobra vida bajo el trabajo paciente de sus manos.

Javier Misael Cervantes, artesano profesional, explicó que cada pincelada y cada detalle, ya sea en una pieza de loza tradicional o en una esbelta catrina, requieren días de secado, horneado y decoración manual. Se trata de una técnica perfeccionada a lo largo de generaciones para preservar la memoria, las costumbres y la identidad de la comunidad.

Asimismo, destacó que los alfareros de Capula han logrado plasmar en barro a La Catrina, el emblemático personaje creado por el grabador mexicano José Guadalupe Posada.

La visita también nos permitió participar en la experiencia artesanal: decoramos y pintamos nuestra propia pieza de barro en forma de catrina, un acercamiento directo al trabajo que da vida a una de las expresiones más representativas de la cultura michoacana.

Santa Fe de la Laguna: tradición purépecha e inspiración de Coco

Nuestro recorrido continuó por la ribera del lago de Pátzcuaro hasta Santa Fe de la Laguna, una de las comunidades purépechas más antiguas del municipio de Quiroga y un referente de la preservación de sus raíces culturales.

En esta localidad, el ambiente previo a la velación se vive con intimidad y profundo respeto religioso. Artesanos y familias nos abrieron las puertas de sus espacios de trabajo para compartir la elaboración de alfarería ceremonial y mostrarnos algunas de las actividades que forman parte de la preparación para la Noche de Muertos.

Entre ellos estuvo el maestro Nicolás Fabián Fermín, quien nos enseñó su arte con el barro y explicó los métodos de elaboración transmitidos de generación en generación.

Las familias también compartieron el significado de los primeros arcos adornados con flores amarillas y de las velas que engalanarán las ofrendas familiares para recibir a las almas de sus seres queridos.

Santa Fe de la Laguna también guarda un vínculo con la película animada Coco, de Disney-Pixar. La comunidad es ampliamente reconocida por su relación con la inspiración cultural y visual de Santa Cecilia, el pueblo ficticio donde viven Miguel y su familia.

En esta localidad vivió María Salud Ramírez Caballero, artesana a quien se asocia con la inspiración para el personaje de Mamá Coco. Su historia contribuyó a visibilizar la riqueza de las tradiciones y la cultura de los pueblos mexicanos que dieron contexto a la cinta.

Oponguio: entre mezcales y tradición

Las pencas de maguey y los agaves de la región forman parte de la tradición mezcalera de Oponguio, en Michoacán, donde el conocimiento del campo y la producción artesanal se mantienen como una herencia familiar.

En esta parada, María Rosario Guillén Hurtado y Álvaro Mejía Ruiz nos recibieron en su propiedad, que cuenta con cinco hectáreas de maguey ubicadas en la ladera de una pequeña elevación.

Durante la visita, nos explicaron que la actividad mezcalera forma parte de su legado familiar y que buscan consolidar su crecimiento mediante la producción y comercialización de mezcal en el punto de venta de su negocio.

También ofrecen recorridos guiados por la zona de cultivo, con un costo de 200 pesos por persona, para acercar a los visitantes al entorno natural y al trabajo que hay detrás de esta bebida tradicional.

Guillén Hurtado destacó la importancia de mantener vivas estas prácticas y recordó las técnicas que utilizaban sus antepasados para recolectar la materia prima. Su testimonio permitió reconocer que, detrás de cada botella, existe una historia de trabajo, conocimiento del territorio y continuidad cultural.

Tzintzuntzan: riqueza cultural y saberes artesanales

Para cerrar la jornada, llegamos a Tzintzuntzan, antigua capital del señorío purépecha y uno de los lugares emblemáticos de la historia prehispánica de Michoacán.

Ahí nos recibió la maestra artesana Hilda Villagómez Estrada, quien explicó la técnica de elaboración de figuras con hoja de maíz seca.

Esta artesanía consiste en trabajar hojas previamente preparadas mediante amarres con hilo y recortes que varían según el diseño de cada pieza. El taller tiene un costo de 150 pesos por persona y ofrece a los participantes la oportunidad de conocer de primera mano los procedimientos y la creatividad que distinguen este oficio.

Durante la charla, Villagómez Estrada señaló que sus creaciones se adaptan a las distintas temporadas festivas, incorporando los colores y elementos simbólicos relacionados con la celebración de la Noche de Ánimas.

En un escenario histórico enmarcado por las yácatas, los talleristas también compartieron sus conocimientos sobre el modelado de cerámica, la elaboración de coronas de salvia y la creación de arcos ceremoniales.

El murmullo de los artesanos trabajando codo a codo revela una realidad que suele pasar inadvertida: la festividad no comienza únicamente la noche del 1 de noviembre. Su preparación inicia semanas antes, en los talleres familiares, en la recolección de materiales y en el esfuerzo colectivo de las comunidades que conservan sus tradiciones.

A lo largo del recorrido, constatamos que estos espacios no solo mantienen viva la herencia cultural michoacana, sino que también permiten a los visitantes comprender que, detrás de cada pieza de barro y de cada vela encendida, permanece la esencia de una celebración que vincula la memoria, la identidad y el afecto familiar.

Tlalpujahua, el pueblo de la eterna Navidad

Posteriormente, bajo el fresco clima de montaña, Tlalpujahua nos recibió con una de sus señas de identidad más reconocidas: ser el pueblo de la eterna Navidad.

Con la orientación de las áreas de Patrimonio Cultural y Turismo municipal, recorrimos este pintoresco rincón de Michoacán durante el ambiente festivo de su tradicional Feria de la Esfera, una celebración artesanal que llena de color sus calles y atrae visitantes durante la temporada navideña.

El itinerario comenzó con la hospitalidad de la comunidad en el comedor del DIF municipal, donde disfrutamos de la gastronomía tradicional antes de adentrarnos en la actividad artesanal que distingue al municipio.

Nuestro camino nos condujo al corazón de esta tradición: los talleres de vidrio soplado en los que nacen las esferas navideñas.

Ahí fuimos testigos del trabajo minucioso de los artesanos, quienes transforman el vidrio mediante el calor y el soplado para dar forma a piezas que posteriormente son pintadas y decoradas a mano. Cada esfera refleja la destreza, la creatividad y la dedicación de quienes han convertido este oficio en un símbolo de identidad y una fuente de sustento para numerosas familias.

Más adelante, visitamos la encantadora Villa de Santa Claus, un espacio de fantasía que despierta la imaginación y envuelve a chicos y grandes en el ambiente propio de la Navidad.

Para concluir el recorrido, contemplamos la majestuosidad de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, cuya arquitectura barroca destaca entre las construcciones históricas de este pueblo de herencia colonial.

Así, entre el barro de Capula, las ofrendas de Santa Fe de la Laguna, el mezcal de Oponguio, los saberes artesanales de Tzintzuntzan y las esferas de Tlalpujahua, descubrimos distintas expresiones de un mismo patrimonio: la cultura que se transmite de generación en generación.

Michoacán es un territorio donde las tradiciones no permanecen inmóviles en el pasado, sino que siguen vivas en las manos de sus artesanos, en las celebraciones de sus comunidades y en la hospitalidad con la que reciben a quienes desean conocerlas. Un estado donde la memoria de los seres queridos y la magia de la Navidad conviven para mostrar la riqueza cultural de México.

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