Por: Guillermo Márquez
Antecedentes
El 17 de agosto de 2024 se inauguró la presa El Zapotillo, en un acto al que asistieron el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador; la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, y el entonces gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro.
Durante los trabajos previos a la inauguración del proyecto denominado Presa y Acueducto El Zapotillo, que en algún momento fue presentado como la «solución final» al problema del abasto de agua, se expusieron al entonces presidente las afectaciones que generaría el proyecto si la cortina alcanzaba los 105 metros de altura y se concretaba el trasvase de agua hacia León, Guanajuato.
Entre las principales consecuencias se encontraban la inundación y el desplazamiento de las comunidades de Acasico, Palmarejo y Temacapulín, así como los riesgos para la suficiencia y la soberanía alimentarias del país, derivados de las restricciones al acceso al agua para el sector agroalimentario de Los Altos de Jalisco. Esta región tiene una importante capacidad de producción pecuaria y genera más alimentos de origen animal que 13 entidades de la República.
A ello se sumaba el argumento de que León contaba con una cobertura de abastecimiento de agua de 98.90%, indicador que, de acuerdo con los planteamientos expuestos entonces, cuestionaba la necesidad de destinar recursos hídricos de la cuenca del río Verde a esa ciudad. También se advertía sobre la intención de privatizar el agua transportada por el acueducto mediante un esquema de participación empresarial, en el que se contemplaba a Abengoa, así como sobre la limitada disponibilidad hídrica de la cuenca.
Obras pendientes para aprovechar la presa
Después de la inauguración, quedaron pendientes diversas obras de infraestructura indispensables para hacer operativo el sistema hidráulico.
Entre ellas se encuentra la ampliación de la subestación eléctrica que permitiría bombear dos metros cúbicos por segundo desde la presa El Zapotillo hacia la presa El Salto. También falta ampliar el acueducto existente —o construir uno nuevo— desde la presa Elías González Chávez, con capacidad para conducir cuatro metros cúbicos por segundo hasta la planta potabilizadora de San Gaspar, así como ampliar la propia planta.
Estas obras son fundamentales para aprovechar la infraestructura construida y contribuir a atender las necesidades de abastecimiento de agua.
SIAPA: deterioro institucional y crisis del agua
En el caso del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), el suministro de agua está a cargo del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), organismo que, de acuerdo con los señalamientos planteados, enfrenta un deterioro administrativo y técnico acumulado durante décadas, además de denuncias y cuestionamientos por presuntos actos de corrupción, particularmente durante los últimos ocho años.
Esta situación se ha relacionado con una crisis de agua contaminada en la red de distribución, en la que el líquido suministrado, que debería ser potable, presenta problemas de calidad en amplios sectores de la zona metropolitana. Se ha señalado que las afectaciones alcanzan prácticamente a la mitad de la red, aunque la dimensión real del problema requiere un diagnóstico técnico independiente.
En este contexto, existe la preocupación de que la crisis pueda utilizarse para justificar la concesión de un nuevo acueducto entre Chapala y Guadalajara, infraestructura considerada necesaria para reforzar el abastecimiento, pero cuya operación podría quedar bajo el modelo CMRO (construcción, mantenimiento, rehabilitación y operación).
Desde esta perspectiva, dicho esquema implicaría transferir a un operador privado el control de una infraestructura estratégica y de una parte sustancial del agua suministrada al AMG mediante ventas «en bloque». Se estima que este volumen representa aproximadamente 60% del total distribuido por el SIAPA.
La preocupación central es que no sería indispensable privatizar al organismo operador ni la distribución domiciliaria para obtener el control económico de una parte fundamental del sistema: bastaría con controlar la infraestructura que conduce el agua en grandes volúmenes hacia la zona metropolitana. De concretarse, ese control podría representar un negocio de gran escala y otorgar una influencia determinante sobre el abastecimiento de la ciudad.
Este modelo, aunque con una denominación distinta, guarda semejanzas con el esquema que se intentó aplicar mediante Abengoa en el proyecto de El Zapotillo. Por ello, resulta indispensable evaluar sus implicaciones y evitar que se reproduzcan experiencias que generaron controversia social y cuestionamientos sobre la gestión privada de un recurso estratégico.
Auditorías y reingeniería institucional: condiciones indispensables
Antes de avanzar en la construcción del nuevo acueducto y sus obras complementarias, es imprescindible realizar dos auditorías externas e independientes al SIAPA: una administrativa y otra técnica.
La auditoría administrativa permitiría revisar el manejo de los recursos, los procesos de contratación, la estructura organizacional y los mecanismos de control interno. La auditoría técnica, por su parte, tendría que evaluar el estado de la infraestructura, las condiciones de potabilización, las pérdidas en la red, la calidad del agua y la eficiencia operativa del organismo.
Ambas revisiones permitirían conocer las deficiencias reales del SIAPA, establecer un diagnóstico preciso de su situación y determinar las medidas correctivas necesarias. Sin esta evaluación, existe el riesgo de destinar nuevos recursos a infraestructura sin resolver los problemas institucionales y operativos que también inciden en la crisis del agua.
Asimismo, se propone integrar un Consejo Consultivo Técnico Ciudadano que, con base en los resultados de las auditorías, participe en el diseño y seguimiento de una reingeniería del organismo. El objetivo sería fortalecer sus capacidades técnicas y administrativas, garantizar la transparencia y avanzar hacia una gestión integral del agua que responda a las necesidades actuales de la población.
La solución no debe limitarse a construir más infraestructura. También requiere recuperar la capacidad institucional del SIAPA, asegurar la calidad del agua suministrada, reducir las pérdidas en la red y establecer mecanismos efectivos de rendición de cuentas y participación ciudadana.
Una solución con responsabilidad pública compartida
En congruencia con las políticas de la actual administración federal, la construcción del acueducto debe realizarse con la participación financiera y operativa del Gobierno de México, el Gobierno de Jalisco y los municipios del Área Metropolitana de Guadalajara que integran el SIAPA.
La coordinación entre los tres órdenes de gobierno debe garantizar que las obras respondan al interés público, que las decisiones se sustenten en criterios técnicos y ambientales y que el acceso al agua se mantenga como una prioridad social.
El desafío consiste en atender simultáneamente el desabasto, los problemas de calidad del agua y las deficiencias institucionales, sin comprometer la soberanía hídrica ni trasladar el control de infraestructura estratégica a esquemas que puedan subordinar el interés colectivo a intereses particulares.
El Área Metropolitana de Guadalajara necesita una solución integral, sustentada en diagnósticos independientes, inversión pública coordinada, transparencia y participación ciudadana. Solo así será posible construir un sistema de abastecimiento confiable, sostenible y capaz de garantizar el derecho humano al agua.
Pregunta: ¿Que capacidad total tiene metros cúbicos por segundo? Y que significa para las necesidades del área metropolitana de GDL, ¿Será solución para las necesidades actuales y futuras?