El avance de los precios fue moderado y respondió principalmente a factores no subyacentes, mientras la inflación subyacente continuó desacelerándose
La inflación en México registró un repunte en septiembre, aunque de magnitud marginal, al pasar de 3.26% a 3.45% anual. El incremento de apenas 0.19 puntos porcentuales no alteró de manera significativa el panorama de estabilidad de precios, particularmente porque la inflación subyacente —que refleja de mejor manera las presiones más persistentes— mantuvo una trayectoria descendente.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó 0.42% mensual en septiembre, frente al avance de 0.20% observado en agosto.
Con ello, la inflación general acumuló dos meses consecutivos de aceleración, después de ubicarse en 3.12% anual en julio. Sin embargo, el repunte debe observarse en perspectiva: la tasa de septiembre fue incluso inferior al 3.76% registrado en el mismo mes de 2025.
Desde una perspectiva económica, el dato muestra que el reciente incremento de la inflación no responde a una generalización de las presiones sobre los precios. Por el contrario, buena parte del movimiento provino de componentes volátiles, particularmente productos agropecuarios y algunos energéticos, mientras el componente subyacente continuó moderándose.
Inflación subyacente mantiene trayectoria descendente
La inflación subyacente se ubicó en 3.75% anual, por debajo del 3.88% registrado en agosto. Se trata de una señal relevante para la política monetaria, debido a que este indicador permite identificar con mayor claridad las presiones de precios que tienden a persistir durante periodos prolongados.
Dentro de este componente, los servicios registraron una inflación anual de 4.27%, ligeramente inferior al 4.33% de agosto, aunque todavía por encima de 4%.
Las mercancías, en tanto, presentaron una variación anual de 3.21%, lo que contribuyó a contener las presiones subyacentes.
El comportamiento de este componente sugiere que, pese al repunte de la inflación general, no se observa una aceleración equivalente en los precios más estructurales de la economía.
Agropecuarios y energéticos explican el repunte
La mayor presión durante septiembre provino de la inflación no subyacente, que pasó de 1.13% a 2.45% anual, un incremento de 1.32 puntos porcentuales.
Los productos agropecuarios registraron una variación anual de 0.79%, mientras que los energéticos y las tarifas autorizadas por el gobierno aumentaron 3.81%.
El comportamiento de frutas y verduras fue particularmente relevante, con una inflación anual de 8.78%. En contraste, los productos pecuarios presentaron una disminución de 4.46% respecto de septiembre del año anterior.
Estos movimientos ayudan a explicar por qué la inflación general aumentó con mayor rapidez que la subyacente: se trata, en buena medida, de factores asociados a precios volátiles y no necesariamente de una presión inflacionaria generalizada.
Jitomate y cebolla encarecen la canasta
Entre los productos que más incidieron en el comportamiento mensual de los precios destacó el jitomate, cuyo precio aumentó 30.25% durante septiembre.
La cebolla ocupó el segundo lugar, con un incremento mensual de 23%. También aumentaron el gas doméstico LP, 3.14%, y la vivienda propia, 0.22%.
En contraste, algunos productos y servicios registraron reducciones importantes. La papa y otros tubérculos disminuyeron 13.92%, mientras que los servicios profesionales bajaron 16.44% y los paquetes de internet, telefonía y televisión de paga retrocedieron 2.06%.
El dato no cambia el escenario de estabilidad
Aunque la inflación general hiló dos meses de incrementos, el resultado de septiembre debe interpretarse con cautela. El avance de 0.19 puntos porcentuales frente a agosto fue marginal, mientras que la inflación subyacente continuó descendiendo.
Además, la tasa general de 3.45% permanece dentro del intervalo de variabilidad de 3% a 4% establecido alrededor del objetivo de 3% +- del Banco de México (Banxico).
El principal desafío continúa concentrándose en los servicios, cuya inflación permanece por encima de 4%, mientras que los movimientos de productos agropecuarios explican buena parte de la volatilidad reciente.
En este contexto, el dato de septiembre representa más un repunte moderado de la inflación general que un cambio de tendencia estructural. La evolución de los servicios y de la inflación subyacente será determinante para evaluar si el reciente incremento es transitorio o si comienza a traducirse en presiones más persistentes sobre los precios.