Por: Eduardo Esquivel Ancona
La Ruta del Mictlán reúne a productores, artistas y empresarios para impulsar la economía regional. Este año se cultivan 2.5 millones de plantas de cempasúchil en Atlixco y municipios cercanos.
Atlixco, Puebla.— El naranja intenso del cempasúchil anuncia que el Día de Muertos está cerca, pero en Atlixco la flor no solo adorna altares y hogares: también abre caminos para el turismo, inspira a los artistas y da sustento a cientos de familias que encuentran en esta temporada una oportunidad para fortalecer sus ingresos.
Con esa mezcla de tradición, cultura y actividad económica, nació la Ruta del Mictlán, una propuesta que transforma los viveros de la colonia Cabrera en un punto de encuentro para productores, empresarios gastronómicos y visitantes. La iniciativa estará disponible del 3 de octubre al 8 de noviembre, con un recorrido que invita a descubrir la cosmovisión mexica mientras se disfruta de los colores, aromas y sabores de la región.
La experiencia comienza entre hileras de plantas de cempasúchil en maceta y puede concluir con una comida o cena en alguno de los establecimientos participantes. En el trayecto, de aproximadamente 1.5 kilómetros por la zona de viveros, los visitantes encuentran una representación de los nueve niveles del inframundo mexica, acompañada de espacios decorados con motivos de la temporada y propuestas gastronómicas especiales.
Detrás de esta iniciativa hay 20 productores de cempasúchil en maceta que decidieron unir esfuerzos para acercar las tradiciones ancestrales a las nuevas generaciones y, al mismo tiempo, atraer compradores a sus negocios. A la convocatoria se sumaron establecimientos como Rincón Sagrado, Calandrias, Santo Cristo y Ximitl Helados, que incorporaron ambientaciones y ofertas para convertir el paseo en una experiencia que va más allá de la compra de flores.
El propósito también tiene rostro social: los organizadores estiman que la actividad beneficia directamente a más de 200 familias y genera efectos indirectos en colonias y comunidades aledañas al volcán, de donde provienen trabajadores que participan en las labores de los negocios locales.
Una flor que sostiene la economía durante todo el año
En el arranque de la ruta y de la temporada de venta de cempasúchil en maceta, productores de Cabrera destacaron que Atlixco y localidades de su entorno alcanzan una producción de aproximadamente 2.5 millones de plantas para esta época. A la tradicional zona de viveros se suman áreas productoras como Valle Sur y municipios vecinos, entre ellos San Juan Tianguismanalco.
Aunque los viveristas mantienen actividad durante los doce meses, el cempasúchil y la flor de Nochebuena representan dos de los periodos más importantes para sus ingresos. La demanda estacional permite sostener empleos y mantener en funcionamiento los negocios durante el resto del año.
La secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural de Puebla, Ana Laura Altamirano, informó que la entidad cuenta con alrededor de 300 hectáreas dedicadas al cultivo de cempasúchil y terciopelo, flores emblemáticas de las celebraciones de Día de Muertos. De acuerdo con los datos presentados por la funcionaria, Puebla ocupa el primer lugar nacional en esta actividad y aporta el 80 por ciento de la producción del país.
En el cultivo a cielo abierto, Atlixco destaca por su participación en la producción estatal: concentra el 66 por ciento del cempasúchil y el 42 por ciento del terciopelo, cifras que reflejan el peso del sector florícola en la economía regional.
Cuando la tradición se convierte en experiencia
La apuesta de la Ruta del Mictlán consiste en aprovechar el atractivo de una de las temporadas más representativas de México para conectar actividades que habitualmente se promueven por separado. Así, la compra de una maceta deja de ser el único motivo de visita y se convierte en el punto de partida de un recorrido por la cultura, la gastronomía y la creatividad local.
El arte y la ambientación aportan nuevos motivos para detenerse, fotografiar y compartir la experiencia; los restaurantes y otros prestadores de servicios amplían las posibilidades de consumo, mientras los viveristas encuentran una vía adicional para acercar sus productos a más personas.
En Atlixco, el cempasúchil no solo marca el calendario de las festividades. También cuenta la historia de una región que busca preservar sus raíces, atraer visitantes y convertir el color de sus flores en oportunidades para quienes viven del campo y de la hospitalidad.
Entre pétalos anaranjados, aromas de temporada y referencias al mundo de los antiguos mexicas, la Ruta del Mictlán propone celebrar la memoria de los difuntos y, al mismo tiempo, reconocer el trabajo de las familias que mantienen viva una de las tradiciones más coloridas de Puebla.