Economía y Finanzas

FMI mejora perspectiva para México, pero advierte riesgos para la inversión y el crecimiento

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Staff Domo de Cristal
5 de octubre de 2026, 6:16 am
Tiempo 7 min
FMI mejora perspectiva para México, pero advierte riesgos para la inversión y el crecimiento

El organismo eleva de 1.2 a 1.5% su previsión de PIB para 2026; para 2027 estima una expansión de 1.9%, aunque por debajo de la expectativa oficial. La incertidumbre comercial, la regulación, la seguridad y el Estado de derecho siguen como obstáculos para elevar el crecimiento potencial.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró su perspectiva para la economía mexicana y ahora estima que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá 1.5% durante 2026, tres décimas por encima de su pronóstico de julio, cuando anticipaba una expansión de 1.2%.

La revisión refleja una lectura menos pesimista sobre el desempeño de la economía mexicana. De acuerdo con la evaluación preliminar del organismo, México ha comenzado a recuperar cierto dinamismo debido a que las políticas fiscal y monetaria son menos restrictivas, mientras que el comportamiento de las exportaciones hacia Estados Unidos también ha contribuido a sostener la actividad.

Sin embargo, el FMI mantiene una advertencia central: la recuperación todavía es frágil y enfrenta importantes fuentes de incertidumbre, particularmente por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como por los cambios regulatorios e institucionales que se están implementando dentro del país.

El nuevo pronóstico del organismo coincide con la estimación recientemente actualizada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), mientras que se encuentra ligeramente por encima de la expectativa promedio del mercado, que se ubica en alrededor de 1.4%, de acuerdo con la encuesta más reciente de Citi.

Crecimiento moderado, pero con mayor impulso en 2027

Para 2027, el FMI anticipa una aceleración de la economía mexicana, aunque moderada. Su previsión apunta a un crecimiento de 1.9%, frente al 1.8% que estimaba en julio.

La cifra, no obstante, permanece por debajo de la expectativa del Gobierno de México, que contempla una expansión de hasta 2% en los Criterios Generales de Política Económica para 2027.

El escenario planteado por el FMI refleja una economía que podría abandonar gradualmente la etapa de bajo crecimiento, pero que todavía enfrenta limitaciones estructurales. La recuperación dependerá, en buena medida, de que la inversión pública logre traducirse en mayor capacidad productiva y de que el sector privado encuentre condiciones suficientemente atractivas para ampliar sus proyectos.

El organismo reconoció los planes gubernamentales para fortalecer la inversión en infraestructura, pero subrayó que el gasto debe mantenerse dentro de los márgenes de sostenibilidad de las finanzas públicas.

En términos económicos, el mensaje es claro: México necesita invertir más para crecer más, pero sin deteriorar su posición fiscal. La inversión en infraestructura deberá responder a la capacidad de absorción de la economía, al espacio presupuestario disponible y a la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo.

T-MEC, tasas y geopolítica, principales riesgos

El equipo técnico del FMI identificó cuatro riesgos relevantes para el crecimiento mexicano.

El primero es la incertidumbre vinculada con la consolidación fiscal, cuya implementación gradual podría limitar el margen de maniobra de las finanzas públicas.

Los otros tres provienen fundamentalmente del entorno externo: una eventual intensificación de las tensiones comerciales, un deterioro del escenario geopolítico y un aumento de las tasas de interés internacionales.

La revisión del T-MEC adquiere especial importancia porque la integración productiva con Estados Unidos constituye uno de los principales motores de la economía mexicana.

Una mayor incertidumbre sobre las reglas comerciales podría retrasar decisiones de inversión, particularmente en industrias vinculadas con las cadenas de suministro de América del Norte. Por el contrario, una resolución favorable y relativamente rápida de las diferencias comerciales podría convertirse en un catalizador para México.

El FMI considera, de hecho, que una demanda estadounidense más fuerte de lo previsto y una reducción de la incertidumbre relacionada con los aranceles representan oportunidades para mejorar el desempeño económico.

Certidumbre: la variable que puede destrabar la inversión

Más allá de las cifras de crecimiento, el diagnóstico del FMI coloca el foco sobre uno de los principales problemas estructurales de México: la dificultad para convertir sus ventajas comerciales en mayores niveles de inversión productiva.

El organismo considera necesario fortalecer la certidumbre regulatoria y judicial para generar condiciones que permitan al sector privado ampliar sus inversiones y, con ello, elevar la capacidad potencial de crecimiento.

El FMI reconoció las medidas destinadas a simplificar los procesos de inversión y ampliar la participación privada en sectores estratégicos, incluido el eléctrico. No obstante, planteó la conveniencia de extender esos esfuerzos a otras áreas de la economía.

La lógica económica es relevante: México cuenta con una posición privilegiada por su cercanía con Estados Unidos, su integración industrial y el T-MEC, pero esas ventajas no son suficientes por sí mismas para garantizar una nueva ola de inversión.

Para aprovechar plenamente el nearshoring y la relocalización de cadenas productivas, las empresas requieren reglas previsibles, procesos administrativos eficientes, infraestructura suficiente y mecanismos confiables para resolver controversias.

Por ello, el FMI llamó a preservar las ventajas derivadas de la integración comercial y evitar políticas que introduzcan distorsiones capaces de reducir la competitividad de la economía mexicana.

Seguridad, corrupción e informalidad frenan el potencial

El diagnóstico del organismo también coloca sobre la mesa factores internos que durante años han limitado la productividad y la inversión.

Para elevar el crecimiento potencial, México necesita cerrar brechas de infraestructura, reducir cargas regulatorias, disminuir la incertidumbre para las empresas y fortalecer su integración comercial.

Pero, de acuerdo con el FMI, esas medidas deben acompañarse de esfuerzos sostenidos para mejorar la seguridad, combatir la corrupción y reducir la informalidad.

Estos elementos no son secundarios. Una economía puede disponer de acceso preferencial al mayor mercado del mundo y, aun así, desaprovechar parte de ese potencial si los costos de operar, invertir y hacer cumplir los contratos permanecen elevados.

En ese contexto, el fortalecimiento institucional y del Estado de derecho adquiere una dimensión directamente económica: una mayor certeza jurídica reduce riesgos, favorece proyectos de largo plazo y puede disminuir el costo de capital para las empresas.

Reforma judicial, una pieza pendiente

El FMI también observó que las medidas pendientes en materia de reforma judicial podrían contribuir a mejorar las condiciones para la inversión productiva, siempre que se prioricen la profesionalización, independencia y rendición de cuentas de los actores encargados de impartir justicia.

Para los inversionistas, la relevancia no está únicamente en la existencia de nuevas normas, sino en la posibilidad de contar con instituciones capaces de aplicarlas de manera predecible y eficaz.

El fortalecimiento del Estado de derecho permitiría generar un entorno más confiable para la actividad económica y para la resolución de controversias comerciales.

La revisión anual del FMI corresponde al análisis previsto en el Artículo IV de su convenio constitutivo, mecanismo mediante el cual el organismo evalúa periódicamente las condiciones económicas, fiscales, monetarias y financieras de sus países miembros.

La misión técnica concluyó el 17 de septiembre y sus conclusiones preliminares ofrecen una lectura que combina cierto optimismo coyuntural con cautela estructural.

México mejora su perspectiva de crecimiento, pero el desafío ya no consiste solamente en evitar una desaceleración: el reto es transformar ese crecimiento moderado en una expansión sostenida de la inversión, la productividad y el empleo formal.

El FMI, en ese sentido, deja una señal doble. Por un lado, reconoce que la economía mexicana está recuperando impulso y que existen condiciones para una aceleración en 2027. Por otro, advierte que sin certidumbre regulatoria, seguridad, Estado de derecho, infraestructura y disciplina fiscal, el país difícilmente podrá elevar de manera duradera su tasa de crecimiento potencial.

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