Ciudad de México.— Andrés Manuel López Obrador rompió dos años de silencio público con un mensaje desde Palenque, Chiapas, en el que presentó Pueblo, su nuevo libro, defendió el legado de la Cuarta Transformación y lanzó una crítica al modelo económico, militar y social de Estados Unidos.
A dos años de haber concluido su sexenio, el expresidente reapareció mediante un videomensaje de más de una hora, grabado en su quinta La Chingada, donde aseguró encontrarse bien y reiteró que su retiro de la política activa se mantiene.
La reaparición ocurre en un contexto de renovadas tensiones entre México y Estados Unidos y al inicio del proceso político que desembocará en las elecciones de 2027. En ese escenario, López Obrador volvió a colocar en el centro de su discurso asuntos que marcaron su gobierno: soberanía, transformación social, crítica al neoliberalismo y relación con Washington.
EU: potencia económica y militar, pero con una crisis social
Uno de los principales ejes del mensaje fue Estados Unidos. López Obrador sostuvo que la nación vecina enfrenta una etapa de “crisis y decadencia” que atribuyó a haber concentrado sus esfuerzos en convertirse en una potencia económica y bélica, mientras dejó de atender problemas sociales internos.
El exmandatario vinculó particularmente esa situación con el consumo de drogas y con lo que describió como un proceso de desintegración familiar. Cuestionó, además, que Washington privilegie estrategias de “mano dura” frente al problema de las adicciones.
López Obrador afirmó que aun si se consiguiera eliminar el fentanilo, el problema persistiría porque podrían aparecer nuevas sustancias adictivas. Su planteamiento es que la política contra las drogas debe atender las causas sociales y familiares, y no limitarse al combate de las sustancias.
Durante el mensaje comparó las muertes por sobredosis en ambos países y habló de decenas de miles de fallecimientos anuales en Estados Unidos. Esas cifras corresponden a su propia exposición y requieren distinguirse de las estadísticas oficiales y de las diferentes metodologías utilizadas para contabilizar las muertes por sobredosis.
Su argumento, sin embargo, va más allá de la política antidrogas: plantea una crítica al modelo de desarrollo estadounidense y contrapone el peso de lo económico y militar con valores comunitarios, familiares y culturales.
La relación con Washington, bajo la lupa
López Obrador también recuperó uno de los temas recurrentes de su discurso presidencial: la relación histórica entre México y Estados Unidos.
Aseguró que, a lo largo de más de dos siglos de relaciones diplomáticas, casi todos los embajadores estadounidenses en México han sido “metiches” y han ejercido presión sobre los gobiernos mexicanos.
En su referencia histórica destacó particularmente a Joel Roberts Poinsett, quien fue representante diplomático de Estados Unidos en México entre 1825 y 1829, al que calificó como uno de los casos más negativos de esa relación.
El planteamiento recupera así una de las constantes de la narrativa política de López Obrador: la defensa de la soberanía mexicana frente a cualquier intento de condicionamiento externo.
Frente a esa visión, reivindicó la identidad histórica y cultural de México y sostuvo que el país constituye una “potencia cultural” debido a sus raíces indígenas, su historia y sus valores comunitarios.
Pueblo, una lectura política de 200 años de México
El motivo formal de su regreso a la escena pública fue la presentación de Pueblo, obra editada por Planeta y segunda publicación de López Obrador desde su retiro.
El libro plantea un recorrido por aproximadamente dos siglos de historia política mexicana, desde la Independencia hasta el periodo contemporáneo. De acuerdo con lo explicado por el propio autor, la obra contiene diez capítulos y aborda episodios y etapas de la construcción política del país, incluido el periodo que denomina “neoporfirismo prianista” y los primeros años de la Cuarta Transformación.
El título no es casual. López Obrador explicó que inicialmente contempló llamarlo Gloria, pero finalmente optó por Pueblo, al considerar que el concepto representa al sujeto central de su concepción democrática.
Con ello, el libro funciona también como una continuación de Grandeza, publicado anteriormente y dedicado a las raíces culturales, los valores y la espiritualidad de México.
Sheinbaum, destinataria del reconocimiento
Uno de los mensajes políticos más claros de la presentación fue el reconocimiento a Claudia Sheinbaum.
López Obrador dedicó Pueblo a la presidenta y la calificó como “la mejor presidenta” del mundo. También rechazó que sus palabras respondieran a un interés personal por obtener algún beneficio político.
“Yo no estoy ya para hacerle la barba a nadie”, afirmó al destacar lo que considera el desempeño de Sheinbaum.
La referencia adquiere relevancia porque el propio López Obrador ha insistido en que su ciclo político terminó con la entrega de la Presidencia, mientras que Sheinbaum ha construido su administración sobre la continuidad de varias de las políticas centrales de la 4T. Medios que cubrieron su reaparición también destacaron que el expresidente negó ser un “jefe máximo” o un poder detrás del gobierno actual.
Reivindicación del legado de la 4T
El mensaje también tuvo un marcado componente de balance político.
López Obrador defendió como resultados de su gobierno el incremento del salario mínimo y la expansión de los programas sociales, al tiempo que contrastó esas políticas con los gobiernos que identifica como neoliberales.
Su conclusión fue que la transformación política y social impulsada durante su administración no fue un proceso estéril: “Nos costó llevar a cabo la Transformación, pero no fue en vano”.
En ese sentido, Pueblo no aparece únicamente como una obra histórica. Por la manera en que el propio autor la presentó, también funciona como una interpretación de los acontecimientos políticos recientes y como una defensa de la narrativa histórica de la Cuarta Transformación.
Advertencia sobre redes sociales y elecciones
Otro elemento relevante del mensaje fue su advertencia sobre el papel de las redes sociales.
López Obrador pidió a los mexicanos mantener atención ante la posibilidad de que estas plataformas sean utilizadas para influir en decisiones políticas y electorales. Sostuvo que, a diferencia de años anteriores, las redes ya no pueden considerarse completamente libres debido al control que ejercen determinados intereses.
La advertencia adquiere especial significado al producirse cuando México se encuentra en la antesala del proceso electoral de 2027, aunque el expresidente no presentó su intervención como el anuncio de un regreso a la actividad política.
Un próximo libro dedicado a Estados Unidos
López Obrador dejó finalmente abierta la posibilidad de una nueva publicación.
Adelantó que prepara una obra en la que pretende formular una propuesta a Estados Unidos para enfrentar lo que él identifica como una crisis social vinculada con las adicciones, la pérdida de cohesión familiar y la prioridad otorgada al poder económico y militar.
Su argumento central es que la experiencia mexicana de transformación podría ofrecer elementos para enfrentar esa problemática.
“Si a ellos les va mal, nos va a ir mal a nosotros”, sostuvo al recordar la profunda interdependencia entre ambas sociedades y la presencia de millones de mexicanos en Estados Unidos.
Grandeza y Pueblo: los dos pilares de su Humanismo mexicano
López Obrador presentó sus dos libros publicados durante el retiro como piezas complementarias de una misma concepción política y cultural.
Según explicó, Grandeza representa la dimensión cultural de México: sus civilizaciones originarias, valores y espiritualidad. Pueblo, en cambio, aborda la trayectoria política y las transformaciones históricas del país.
Los dos textos, sostuvo, constituyen “los dos pies” de lo que denomina Humanismo mexicano, concepto asociado al proyecto político de la Cuarta Transformación.
La reaparición, por tanto, tuvo una doble lectura: formalmente fue la presentación de un libro; políticamente significó la recuperación de la voz pública de López Obrador para defender su legado, reivindicar la continuidad de su proyecto y fijar nuevamente su interpretación sobre la relación de México con Estados Unidos.
Todo ello mientras insiste en que su etapa como actor de la política activa quedó atrás.