La metodología ponderó opinión positiva, honestidad y preferencia electoral; en varios estados un solo aspirante concentró los 10 puntos, mientras que en otros hubo una disputa más cerrada
Ciudad de México. Morena hizo públicos los criterios con los que ponderó las encuestas utilizadas para definir a sus coordinadores estatales de Defensa de la Transformación en 16 entidades y explicó cómo los distintos atributos de cada aspirante fueron convertidos en una escala de 10 puntos.
La dirigencia nacional del partido presentó los resultados de los ejercicios demoscópicos acompañada por representantes de las empresas encargadas de realizar las llamadas encuestas espejo. En San Luis Potosí, único caso distinto, la definición se concretó mediante consenso.
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, explicó que en cada entidad los aspirantes tuvieron acceso a la medición interna del partido, mientras que quienes lo solicitaron pudieron conocer también los resultados de los ejercicios realizados por empresas externas.
La presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, señaló que las encuestas espejo coincidieron con los resultados obtenidos por Morena en las entidades donde se realizaron, lo que, dijo, permitió contar con mayor certeza sobre las definiciones.
“En todas las entidades el espejo fue el mismo resultado, de tal manera que eso nos da doble o triple certeza”, afirmó.
Las empresas participantes fueron Buendía y Márquez, De las Heras Demotecnia, Enkoll, Mendoza Blanco y Asociados, Covarrubias y Asociados, Votia y Defoe. De acuerdo con Morena, los levantamientos fueron supervisados tanto por las propias casas encuestadoras como por el partido.
Así se repartieron los 10 puntos
La metodología contempló ocho preguntas, cada una con una ponderación específica. La suma de los valores asignados a los distintos atributos podía alcanzar un máximo de 10 puntos.
Entre los indicadores considerados estuvieron la opinión positiva sobre cada aspirante, la percepción de honestidad, la disposición a votar por determinada persona y, finalmente, la preferencia para que fuera candidato o candidata de la coalición integrada por Morena, PT y PVEM.
La dirigencia explicó que el aspirante que obtuvo el porcentaje más alto en cada pregunta recibió la totalidad de los puntos correspondientes a ese indicador. Por ello, dependiendo de la distribución de las respuestas, algunos contendientes acumularon la totalidad de los 10 puntos y otros terminaron sin unidades.
Entre los indicadores con mayor ponderación estuvieron la opinión positiva, con 2 puntos, y la preferencia para ser candidato o candidata de Morena, PT y PVEM, con 3 puntos. La percepción de honestidad tuvo un valor de 1.25 puntos, mientras que la intención de voto recibió 2 puntos.
De esta manera, la metodología no se limitó a una sola pregunta sobre intención electoral, sino que combinó distintas percepciones de los aspirantes.
Ocho estados concentraron los 10 puntos
En varias entidades la medición terminó con una concentración absoluta de los puntos en un solo perfil.
Fue el caso de Aguascalientes, donde Nora Ruvalcaba obtuvo los 10 puntos; Campeche, con Pablo Gutiérrez; Guerrero, con Beatriz Mojica; Michoacán, con Carlos Torres Piña; Querétaro, con Santiago Nieto; Quintana Roo, con Eugenio Segura; Sinaloa, con Imelda Castro, y Nayarit, donde Héctor Santana reunió los 10 puntos.
Sin embargo, en Nayarit la definición final tomó en cuenta la cuota de género y la coordinación quedó en manos de Jasmine Bugarín, senadora del Partido Verde.
Sonora, uno de los resultados más cerrados
Sonora mostró una distribución mucho más competida. Lorenia Valles obtuvo 7.75 puntos, mientras que Célida López sumó 2.25.
En la pregunta específica sobre quién era la persona preferida para convertirse en candidata o candidato de Morena, PT y PVEM, Valles registró 16.36% de las preferencias; Célida López alcanzó 15.75%, mientras que Javier Lamarque obtuvo también 15.75%.
La diferencia entre los principales perfiles fue, por tanto, mucho menor en esta pregunta que en la puntuación final derivada de la metodología completa.
Baja California Sur y Chihuahua
En Baja California Sur, Manuel Cota concentró 9.26 puntos, frente a 0.50 de Milena Quiroga y 0.25 de Christian Agundez.
En la pregunta sobre la preferencia para la candidatura, Cota obtuvo 24.61%; Quiroga, 23.50%, y Agundez, 18.8%.
En Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar sumó 8.50 puntos, mientras que Andrea Chávez obtuvo 1.50.
Para la candidatura, Pérez Cuéllar registró 31.53% de las respuestas, frente a 30.61% de Chávez, una diferencia de menos de un punto porcentual en ese indicador específico.
Nuevo León: mayor dispersión entre aspirantes
En Nuevo León, Clara Luz Flores obtuvo 8.625 puntos; Felipe de Jesús Cantú, 1.125, y Waldo Fernández, 0.25.
La pregunta sobre quién era preferido como candidato mostró nuevamente una competencia más cerrada: Flores registró 14.49%, Cantú 13.56% y Fernández 13.51%.
Tatiana Clouthier, aunque no obtuvo puntos en la suma final, alcanzó 10.39% en esa pregunta específica sobre preferencia de candidatura.
El resto de las entidades
La distribución también mostró amplias diferencias en otras entidades.
En Baja California, Julieta Ramírez obtuvo 9.75 puntos, frente a 0.25 de Ismael Burgueño.
En Colima, Rosa María Bayardo concentró 9.75 puntos, mientras que Virgilio Mendoza alcanzó 0.25.
En Tlaxcala, Ana Lilia Rivera sumó 9.50 puntos y Alfonso Sánchez 0.50.
En Zacatecas, Verónica Díaz obtuvo 9.75 puntos, frente a 0.25 de Ulises Mejía Haro.
Una metodología que Morena mantiene desde López Obrador
Montiel explicó que el mecanismo utilizado no es nuevo dentro de Morena y que mantiene la lógica de ponderar diferentes atributos de los aspirantes en lugar de dejar la definición exclusivamente en una pregunta de intención de voto.
“La definición de cómo asignar los puntos, el valor que le damos a cada atributo de nuestros compañeros, es una decisión del movimiento”, explicó.
La dirigente atribuyó el origen de este esquema al método desarrollado durante los primeros años del movimiento con el maestro José Barberán y recordó que el expresidente Andrés Manuel López Obrador impulsó este mecanismo para las definiciones internas.
La lógica, agregó, consiste en evitar que un solo indicador determine el resultado y construir la puntuación final a partir de diferentes variables sobre cada aspirante.
Con ello, Morena justificó las diferencias que en algunos estados se observan entre la preferencia registrada en una pregunta específica y la puntuación acumulada al considerar el conjunto de indicadores.