El banco central mexicano apuesta por una política monetaria propia ante el repunte de la inflación y las condiciones diferenciadas de la economía nacional
El Banco de México (Banxico) decidió mantener en 6.5 por ciento la tasa de interés de referencia, en una decisión unánime que confirma una pausa monetaria y, al mismo tiempo, marca una mayor distancia respecto de las decisiones de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.
La determinación adquiere relevancia porque ocurre apenas ocho días después de que la Fed incrementara en 25 puntos base su tasa de fondos federales, hasta un rango de 3.75 a 4 por ciento, ante un escenario en el que la inflación estadounidense permanece elevada.
Banxico dejó claro que la política monetaria mexicana no seguirá de manera automática los movimientos de la Fed, debido a que México y Estados Unidos atraviesan fases diferentes de sus respectivos ciclos económicos.
De acuerdo con el banco central, entre los elementos considerados estuvieron la evolución del tipo de cambio, la ausencia de presiones significativas provenientes de la demanda interna y el grado de restricción monetaria que todavía prevalece en México.
El mensaje tiene una lectura económica importante: la tasa de interés mexicana ya no está determinada exclusivamente por la necesidad de preservar el diferencial con Estados Unidos, sino por la evolución de las variables internas, particularmente la inflación.
Inflación vuelve a poner presión
La pausa de Banxico coincide con un nuevo repunte de los precios. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó este jueves que la inflación general anual alcanzó 3.42 por ciento durante la primera quincena de septiembre, desde 3.26 por ciento en la segunda quincena de agosto. En términos quincenales, el INPC aumentó 0.33 por ciento.
El resultado coloca nuevamente a la inflación por encima del objetivo puntual de 3 por ciento del banco central y constituye una señal para mantener cautela en el proceso de relajamiento monetario.
Entre los productos que ejercieron mayor presión destacaron algunos alimentos, además de las colegiaturas y otros componentes asociados al regreso a clases.
En este contexto, reducir nuevamente la tasa podría representar un riesgo para el proceso de desinflación, particularmente si las presiones sobre los precios se prolongan o si el tipo de cambio transmite mayores costos hacia los consumidores.
México toma distancia de Washington
La decisión también muestra que Banxico busca preservar un margen propio de maniobra frente a la política monetaria estadounidense.
La Fed elevó su tasa objetivo a entre 3.75 y 4 por ciento el 16 de septiembre, en su primera alza desde 2023. El banco central estadounidense señaló que la inflación continúa elevada y que su decisión busca favorecer un retorno oportuno hacia su objetivo de 2 por ciento.
Banxico, en cambio, considera que las condiciones de México justifican una respuesta distinta. La economía nacional presenta menores presiones de demanda, mientras que el comportamiento de los precios continúa siendo el principal factor de vigilancia.
La divergencia también tiene implicaciones para el peso mexicano. Un diferencial de tasas todavía amplio entre ambos países puede contribuir a mantener el atractivo relativo de los activos denominados en pesos, aunque el tipo de cambio depende también de factores financieros internacionales, expectativas de crecimiento, comercio exterior y percepción de riesgo.
El reto: inflación frente a crecimiento
El dilema para Banxico consiste ahora en equilibrar dos objetivos económicos contrapuestos: evitar que el repunte de la inflación se vuelva persistente sin mantener durante demasiado tiempo una política monetaria restrictiva que limite el crédito, el consumo y la inversión.
La propia Junta de Gobierno señaló que sus siguientes decisiones dependerán de la evolución del proceso desinflacionario y de variables como el traspaso del tipo de cambio a los precios, las condiciones de holgura de la economía y las expectativas inflacionarias.
La señal, por tanto, es de prudencia monetaria. Banxico no cierra la puerta a futuros movimientos, pero tampoco considera conveniente reaccionar mecánicamente a las decisiones de la Fed.
El escenario coloca a la inflación como la variable clave para determinar el siguiente paso. Si las presiones sobre los precios se moderan, el banco central conservará espacio para retomar el ciclo de recortes; si persisten, la pausa en 6.5 por ciento podría prolongarse.
Por ahora, Banxico privilegia el seguimiento de las condiciones internas sobre la sincronización con Washington, en una etapa en la que el combate a la inflación vuelve a adquirir mayor peso dentro de la conducción de la política monetaria.
¿Crees posible que Banxico se desmarque unilateralmente del negocio de arbitraje del que se nutren los inversionistas norteamericanos?
Buena nota