Desde Palacio Nacional, la presidenta reivindica la independencia, libertad y dignidad del país; “¡Viva México libre, independiente y soberano!”, proclama ante un Zócalo repleto.
Ciudad de México.— En medio de un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y debates sobre la soberanía nacional, Claudia Sheinbaum Pardo convirtió el Grito de Independencia en una declaración pública de principios: México es libre, independiente y soberano.
Frente a miles de personas congregadas en el Zócalo capitalino, la presidenta encabezó su segunda ceremonia del Grito y, desde el balcón central de Palacio Nacional, reivindicó la defensa de la nación, la dignidad del pueblo y el derecho de México a decidir su propio destino.

La mandataria empuñó la bandera nacional y lanzó 21 arengas que combinaron el reconocimiento a los héroes y heroínas de la Independencia con mensajes dirigidos a los pueblos indígenas y afromexicanos, los migrantes y la defensa de la libertad, la igualdad, la justicia y la democracia.
El momento de mayor fuerza política llegó al final.
“¡Viva México libre, independiente y soberano!”, proclamó Sheinbaum.
La respuesta del Zócalo fue inmediata: miles de voces corearon “¡Viva México!”.
Independencia también en el presente
La ceremonia no se limitó a recordar la lucha iniciada en 1810. El discurso presidencial trasladó el significado de aquella gesta al México contemporáneo, con la soberanía como uno de sus principales ejes.
Desde el balcón presidencial fueron evocados Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz Téllez-Girón, José María Morelos y Pavón, Leona Vicario, Vicente Guerrero, Gertrudis Bocanegra, Guadalupe Victoria y Antonia Nava.
“¡Vivan las heroínas y los héroes que nos dieron patria!”, expresó la presidenta.
Pero el mensaje no terminó en la memoria histórica.
“¡Vivan los pueblos indígenas y afromexicanos!”, arengó.
“¡Vivan nuestras hermanas y hermanos migrantes!”.
“¡Viva la dignidad del pueblo de México!”.
Después vinieron los llamados a la libertad, igualdad, justicia y democracia.
Y finalmente, la consigna que marcó la noche:
“¡Viva México libre, independiente y soberano!”.
La campana, la bandera y el mensaje
Tras las arengas, Sheinbaum tomó el cordón de la campana de Dolores y la hizo repicar varias veces, en una recreación del llamado realizado por Miguel Hidalgo la madrugada del 16 de septiembre de 1810.
Acompañada por su esposo, Jesús María Tarriba, y por invitados ubicados en los balcones y ventanales del recinto, la presidenta observó posteriormente los fuegos artificiales sobre la Plaza de la Constitución.
El espectáculo estuvo acompañado por música alusiva a México, mientras miles de personas permanecieron en la plaza para celebrar el aniversario de la Independencia.
Un momento histórico
La ceremonia tuvo además una dimensión inédita: por segunda ocasión, una mujer ocupó el balcón presidencial para encabezar la principal celebración cívica del país.
Antes de salir al balcón, Sheinbaum realizó una guardia de honor ante el retrato de Margarita Maza, incorporado a la Galería de los Presidentes y reconocida este año como primera Embajadora Histórica de la República Mexicana.
Posteriormente recibió la bandera nacional de una escolta integrada por mujeres del Heroico Colegio Militar, en una ceremonia que incorporó también este elemento simbólico de participación femenina.
La representación del Estado
Entre los asistentes estuvieron el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar; el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Higinio Muñoz; los secretarios de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla, y de Marina, Raymundo Morales; la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el secretario de Economía, Marcelo Ebrard; la fiscal general de la República, Ernestina Godoy, y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, además de otros integrantes del gabinete y representantes de los poderes públicos.
Desde Palacio Nacional, la ceremonia terminó con una imagen que resumió el mensaje presidencial: la bandera de México en alto, la campana de Dolores repicando y una plaza entera respondiendo al llamado de independencia y soberanía nacional.
Excelente crónica, llama la atención la ausencia de la presidencia de la Cámara de Diputados. Ya veremos la pasarela durante el desfile.