Un operativo coordinado por fuerzas federales, con acciones terrestres y aéreas, derivó en la muerte del presunto líder criminal en el municipio de Los Reyes
LOS REYES, Mich.— Un operativo de fuerzas federales desplegado durante la madrugada de este lunes en el occidente de Michoacán habría culminado con la muerte de Luis Enrique Barragán Chávez, alias “El R-5” o “El Güicho”, identificado por autoridades como uno de los principales operadores del Cártel de Los Reyes.
La Fiscalía General del Estado de Michoacán recibió alrededor de la medianoche el reporte sobre el presunto abatimiento, ocurrido durante una incursión de corporaciones de seguridad en distintos puntos del municipio de Los Reyes, en la zona limítrofe con Jalisco.
En el dispositivo participaron elementos de las fuerzas especiales del Ejército Mexicano y personal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, quienes realizaron acciones coordinadas por tierra y aire para intervenir en la zona.
Trasladan a personal ministerial bajo un fuerte dispositivo de seguridad
Las condiciones de seguridad en la región obligaron a retrasar el ingreso de agentes ministeriales y peritos al lugar de los hechos. De acuerdo con los primeros reportes, el personal de la Fiscalía inició su traslado aproximadamente a las 06:00 horas, una vez que se consideró que existían condiciones para realizar las diligencias correspondientes.
Versiones difundidas por medios locales señalan que Barragán Chávez habría muerto durante un enfrentamiento con elementos de la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada.
El presunto delincuente habría asumido el liderazgo operativo del Cártel de Los Reyes luego de la captura de Alfonso Fernández Magallón, conocido como “Poncho La Quiringüa” o “La Quiringua”, detenido el pasado 1 de agosto.
La organización criminal mantiene presencia en municipios como Los Reyes, Peribán y Tocumbo, además de zonas colindantes con Jalisco, donde se le atribuyen diversos hechos violentos.
Era considerado objetivo prioritario
Barragán Chávez permanecía bajo seguimiento de autoridades federales, que lo ubicaban como uno de los principales integrantes de la estructura criminal y como posible sucesor de Fernández Magallón en el control de la organización.
La captura de “La Quiringüa” habría generado un reacomodo interno en el grupo delictivo, colocando a “El R-5” como uno de los perfiles con mayor peso dentro de su estructura.
De acuerdo con la información disponible, Estados Unidos había establecido una recompensa de 3 millones de dólares por información que permitiera localizar y detener a Luis Enrique Barragán Chávez. Para Alfonso Fernández Magallón, la recompensa ascendía a 5 millones de dólares.
Ambos eran investigados por autoridades estadounidenses por presuntos delitos relacionados con el tráfico de drogas y el traslado de sustancias hacia territorio de ese país.
De las autodefensas al crimen organizado
Los antecedentes de ambos personajes se remontan al movimiento de grupos de autodefensa que surgió en Michoacán en 2014, cuando diversas organizaciones civiles armadas se levantaron contra el control territorial ejercido por Los Caballeros Templarios.
Durante ese periodo, algunos de estos grupos establecieron centros de rehabilitación que, según investigaciones posteriores, habrían servido para incorporar a desertores y posteriormente reclutar nuevos integrantes para estructuras criminales.
Con el paso de los años, parte de estas organizaciones terminó vinculada con estructuras delictivas que actualmente forman parte de la alianza conocida como Cárteles Unidos.
Esta coalición criminal es encabezada, de acuerdo con reportes de inteligencia, por Juan José Farías Álvarez, alias “El Abuelo Farías”, identificado como líder del Cártel de Tepalcatepec.
Tras el presunto abatimiento de “El R-5”, las autoridades mantienen las investigaciones en la región para determinar las circunstancias exactas del enfrentamiento y establecer el impacto que tendrá la muerte del presunto líder en la estructura delictiva que opera en el occidente michoacano.