Así lo dice La Mont
Definiciones: El pulso por el control político en Aguascalientes vive un nuevo capítulo de alta tensión con la designación de Nora Ruvalcaba como coordinadora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional por Morena, quien asume, por enésima ocasión, el reto de encabezar la batalla por la alternancia en uno de los bastiones panistas más sólidos de México.
Enfrente, el Partido Acción Nacional busca consolidar la hegemonía institucional encabezada por Tere Jiménez, la primera mujer en gobernar el estado y una figura con amplio arraigo electoral en la zona metropolitana. La contienda interna y externa se perfila como un duelo frontal frente al senador panista Juan Antonio Martín del Campo, compañero de escaño de Ruvalcaba en la Cámara Alta, con quien comparte la representación federal, pero contrasta diametralmente en su visión de desarrollo.
La disputa por la entidad se decidirá principalmente en la capital, Aguascalientes, que concentra a más de dos tercios del padrón estatal y que históricamente funciona como el dique azul que frena las incursiones morenistas. Sin embargo, el cinturón industrial y semiurbano compuesto por Jesús María, Calvillo y Rincón de Romos jugará un papel decisivo para inclinar la balanza, obligando a los contendientes a superar la barrera de los 250 mil sufragios si pretenden alcanzar una victoria incuestionable en las urnas.
Mientras el panismo apela a la continuidad de un modelo económico enfocado en la atracción de inversiones y la estabilidad logística, Morena busca capitalizar el descontento de los sectores periféricos y la dispersión masiva de los apoyos sociales federales, perfilando un choque de estructuras entre dos legisladores que se conocen al detalle y que pondrán a prueba la durabilidad del voto duro en el Bajío.
Otro escenario: En el sureste, Morena encomendó la defensa del voto en Campeche a Pablo Gutiérrez Lazarus, actual alcalde con licencia de Ciudad del Carmen y expanista que demostró ser una de las figuras con mayor potencial electoral propio en la península, tras superar holgadamente los 70 mil sufragios en su última elección municipal.
La batalla en la entidad estará condicionada por una compleja correlación de fuerzas, donde Movimiento Ciudadano estableció su principal trinchera en el municipio de Campeche, capital del estado, desafiando abiertamente el control territorial que el oficialismo pretende ejercer.
El desenlace electoral estará concentrado geográficamente en dos polos: la capital y Carmen, demarcaciones que juntas representan casi el 70 por ciento de los electores registrados en el estado, dejando a Champotón y Escárcega como territorios bisagra indispensables para cerrar cualquier brecha en el conteo final.
El gran obstáculo para la continuidad de Morena radica en el desgaste y la evaluación crítica que arrastra la gestión de la gobernadora Layda Sansores, cuya administración quedó marcada por constantes fricciones con sectores sociales, protestas de corporaciones policiacas y una severa polarización mediática que debilitó la percepción de gobernabilidad en la capital.
Ante este panorama de desgaste en el centro político estatal, la candidatura de Gutiérrez Lazarus busca funcionar como un dique de contención que absorba el voto de las regiones petroleras y contenga el avance emecista, configurando una elección donde la operación territorial de tierra y el deslinde de los errores gubernamentales serán cruciales para asegurar la permanencia del proyecto de la Cuarta Transformación en tierras mayas.
Y Pacífico: La designación de Rossy Bayardo como coordinadora en Colima sitúa a la alcaldesa de Manzanillo y exfuncionaria estatal en el epicentro de uno de los retos más complejos del mapa nacional, debido a que la gobernadora morenista Indira Vizcaíno enfrenta una baja evaluación ciudadana derivada de la persistente crisis de inseguridad que ubica a la entidad entre los primeros lugares de violencia homicida por tasa poblacional.
El mapa electoral colimense se define con un padrón pequeño, pero intensamente disputado, donde apenas 140 mil votos resultarían suficientes para inclinar la balanza general, siendo los municipios de Manzanillo, Colima y Villa de Álvarez los que concentran el peso definitivo de la jornada.
Paradójicamente, estos tres municipios estratégicos coinciden con las zonas de mayor incidencia delictiva e impacto de la delincuencia organizada, debido a la pugna por las rutas logísticas del puerto de Manzanillo y las zonas urbanas de la conurbación capitalina.
Las expectativas de Rossy Bayardo para asegurar la continuidad del proyecto morenista dependen, en gran medida, de blindar su bastión en Manzanillo, donde cuenta con una estructura propia consolidada, al tiempo que intenta distanciarse del costo político que representa la gestión de Vizcaíno en el corredor Colima-Villa de Álvarez, demarcaciones donde la oposición y las clases medias han manifestado un voto de castigo frente a la violencia cotidiana.
El desenlace en el estado más pequeño del territorio continental dependerá de la capacidad de la candidata para proyectar una agenda de pacificación creíble y retener el respaldo del voto costero frente a un electorado desencantado por la inseguridad.
Por: Federico Lamont