La economía mexicana recuperó dinamismo durante el segundo trimestre de 2026, aunque el resultado final revela que el repunte fue menos sólido de lo que se había anticipado. Entre abril y junio, el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 1.4% respecto al trimestre previo y 1.9% a tasa anual, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El dato representa una mejora significativa frente al débil desempeño registrado durante el primer trimestre, cuando el crecimiento anual fue de apenas 0.2%. Sin embargo, el avance también confirma que la economía enfrenta dificultades para consolidar una expansión cercana al 2%, particularmente en un contexto de incertidumbre externa, menor dinamismo manufacturero y presiones sobre la actividad productiva.
El comportamiento sectorial fue heterogéneo. Las actividades primarias encabezaron el crecimiento, con un incremento de 2.4% trimestral y 4.8% anual, impulsadas por la agricultura, la ganadería, la pesca, la actividad forestal y otras actividades vinculadas al sector agropecuario.
Las actividades secundarias avanzaron 1.6% frente al trimestre anterior y 0.9% anual. Aunque la construcción mostró un desempeño favorable, la industria en su conjunto enfrentó limitaciones, especialmente por la contracción de las manufacturas.
Por su parte, las actividades terciarias crecieron 1.4% trimestral y 2.3% anual, convirtiéndose nuevamente en uno de los principales soportes de la economía. El resultado refleja la importancia del comercio y los servicios dentro de la estructura productiva nacional.
Comercio y construcción destacan
Entre las actividades con mayores incrementos sobresalieron el comercio al por mayor, con un crecimiento de 11.3%, y la construcción, con 4.8%.
También registraron avances las actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y otras relacionadas, con 4.3%; los servicios de esparcimiento culturales y deportivos, con 3.7%, y los servicios de salud y asistencia social, con 2.5%.
El comportamiento de estas ramas muestra que el crecimiento no fue uniforme, sino concentrado en determinadas actividades, mientras sectores relevantes para la generación de empleo y exportaciones permanecieron bajo presión.
Manufacturas y turismo muestran focos de debilidad
Del lado negativo, los servicios de alojamiento temporal y preparación de alimentos y bebidas disminuyeron 2.6%, un dato relevante para una economía que busca fortalecer el turismo como fuente de actividad y generación de ingresos.
Los corporativos retrocedieron 0.8%, las industrias manufactureras disminuyeron 0.4%, mientras que la generación, transmisión y distribución de electricidad, junto con el suministro de agua y gas natural, cayó 0.1%.
La contracción manufacturera merece especial atención, debido a su peso en las exportaciones mexicanas y su estrecha relación con la integración productiva de América del Norte. Un debilitamiento persistente de este sector podría limitar el potencial de crecimiento durante los próximos meses.
El resultado quedó por debajo de las expectativas
El dato definitivo también modificó a la baja la estimación preliminar del Inegi. En su cálculo anterior, el organismo había estimado un crecimiento de 1.5% trimestral y 2.1% anual para el segundo trimestre.
La revisión implica que, aunque la economía consiguió acelerar respecto al inicio del año, el desempeño fue menor al esperado. En términos anuales, el PIB quedó por debajo de la barrera del 2%.
Para Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero BASE, el resultado refleja una economía que todavía enfrenta importantes desafíos. La especialista advirtió que el segundo semestre será más complicado e incluso existe la posibilidad de una contracción durante el tercer trimestre.
El escenario plantea un reto para México: el repunte del segundo trimestre resulta positivo, pero todavía no puede interpretarse como una recuperación plenamente consolidada. El crecimiento depende de que sectores como la manufactura, el comercio, la construcción y los servicios mantengan su dinamismo.
Además, el desempeño de los próximos meses estará condicionado por factores externos, entre ellos la evolución de la economía estadounidense, las condiciones comerciales de América del Norte y la incertidumbre asociada a la revisión del T-MEC.
En este contexto, el 1.9% anual del segundo trimestre representa una mejora frente al estancamiento observado al inicio de 2026, pero también deja claro que México todavía necesita transformar ese rebote en un crecimiento sostenido. La evolución del tercer trimestre será clave para determinar si el repunte fue el inicio de una recuperación o simplemente un impulso temporal.
Para crecer de manera sostenida y por arriba del 3% anual se requiere 1) Reforma fiscal y financiera 2) Aumento de la inversión pública como % del PIB 3) fortalecimiento del mercado interno con base en la reindustrialización que sustituya importaciones y 4) concurrencia en nuevos mercados internacionales.