La renuncia de Mónica Soto Fragoso a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) marca el fin de una de las trayectorias más relevantes de la justicia electoral mexicana de las últimas décadas y abre un nuevo capítulo en la reconfiguración institucional derivada de las recientes reformas al Poder Judicial.
A través de una carta dirigida al Senado de la República, la magistrada informó que dejará el cargo el próximo 31 de agosto de 2026, decisión que pone fin a casi diez años de permanencia en el máximo órgano jurisdiccional en materia electoral y a una carrera de tres décadas dentro del servicio judicial.
Soto Fragoso recordó que fue electa por el Senado el 20 de octubre de 2016 para un periodo de nueve años que originalmente concluiría el 31 de octubre de 2025. Sin embargo, las reformas constitucionales en materia electoral aprobadas en 2024 y los cambios al Poder Judicial de 2026 ampliaron la vigencia de su encargo hasta 2028.
En su mensaje de despedida, la magistrada destacó que durante su paso por la Sala Superior mantuvo como eje central una visión orientada a los derechos humanos, la perspectiva de género y la protección de grupos históricamente vulnerables, principios que, aseguró, guiaron sus resoluciones y su actuación institucional.
La decisión, explicó, responde a la conclusión de una etapa profesional y personal. “He decidido concluir un ciclo dentro de esta gran institución”, expresó en la carta enviada a la Cámara alta, donde también reconoció el trabajo compartido con otros integrantes del pleno del Tribunal.
El anuncio fue realizado públicamente durante el Encuentro Nacional de Magistraturas Electorales 2026, acto en el que estuvieron presentes el presidente del TEPJF, Gilberto Bátiz García, y el titular de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz. Desde ese espacio, Soto señaló que su salida obedece al cumplimiento de un compromiso asumido tanto con la función pública como con su familia, al considerar que los cargos institucionales tienen una temporalidad definida.
Más allá de la dimensión personal, la renuncia adquiere relevancia política e institucional en un momento de transformación del sistema de justicia mexicano. El TEPJF enfrenta una etapa de ajustes derivados de las reformas recientes y de la redefinición de sus mecanismos de integración y funcionamiento.
La salida de quien también presidió la Sala Superior representa el cierre de una generación de magistraturas que condujo al órgano electoral durante algunos de los procesos políticos más intensos del país, incluidos los cambios de alternancia y consolidación de nuevas mayorías políticas.
En ese contexto, el relevo no sólo implica la sustitución de una integrante del pleno, sino también la apertura de una discusión sobre el perfil, la independencia y el papel que desempeñará la justicia electoral en los próximos años, en un entorno marcado por la renovación institucional y los nuevos equilibrios entre poderes.