Ciudad de México.— El fisco mexicano ha encontrado en la regularización de adeudos una fuente relevante de ingresos adicionales: durante 2026, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha recuperado 6 mil 436 millones de pesos mediante el Programa de Regularización Fiscal, mecanismo que también ha permitido a miles de contribuyentes reducir de manera significativa las cargas asociadas a sus adeudos.
De enero a la fecha, 38 mil 399 contribuyentes se han incorporado al esquema, que contempla descuentos de hasta 100% en multas, recargos y gastos de ejecución, dependiendo de las condiciones de cada caso.
Más allá de la cifra recaudada, el programa refleja una estrategia que busca elevar los ingresos tributarios sin depender exclusivamente de nuevos impuestos o aumentos en las tasas. Para el Gobierno federal, convertir adeudos fiscales en recursos efectivamente cobrados representa una vía para fortalecer las finanzas públicas y, al mismo tiempo, ofrecer una salida a contribuyentes que enfrentan obligaciones pendientes.
El plazo para incorporarse al programa vence el 31 de octubre, por lo que el SAT llamó a las personas y empresas con adeudos a revisar su situación y solicitar orientación antes de que concluya el periodo establecido.
Empresas concentran la mayor recaudación
Alán Vázquez Armenta, administrador desconcentrado de Recaudación de la oficina DF 1, informó que los 38 mil 399 contribuyentes regularizados han generado una recaudación de 6 mil 436 millones de pesos, mientras que los estímulos fiscales concedidos alcanzan 6 mil 134 millones de pesos.
La composición de los beneficiarios muestra que las empresas concentran la mayor parte de los recursos recuperados.
De los contribuyentes incorporados, 11 mil 404 son personas morales, a las que se otorgaron estímulos por 4 mil 246 millones de pesos. A cambio, la autoridad obtuvo una recaudación de 4 mil 452 millones de pesos.
En términos económicos, esto significa que el sector empresarial representa aproximadamente 29.7% de los contribuyentes regularizados, pero concentra cerca de 69.2% de los recursos recaudados. La diferencia evidencia el peso que tienen los adeudos corporativos dentro de la cartera susceptible de recuperación.
En contraste, 26 mil 995 personas físicas aprovecharon el programa. Aunque representan alrededor de 70.3% de los beneficiarios, generaron una recaudación de mil 984 millones de pesos, equivalente a cerca de 30.8% del total.
Para este grupo se concedieron estímulos por mil 888 millones de pesos.
ISR y IVA concentran la recuperación
Por tipo de impuesto, la mayor parte de los recursos recuperados provino del Impuesto Sobre la Renta (ISR), con 4 mil 76 millones de pesos, seguido del Impuesto al Valor Agregado (IVA), con 2 mil 111 millones.
A estos ingresos se suman 82.4 millones de pesos correspondientes a comercio exterior y otros 166 millones de pesos provenientes de diferentes conceptos.
La distribución revela que el programa está recuperando principalmente obligaciones relacionadas con los dos grandes pilares de la recaudación tributaria: los impuestos sobre los ingresos y los gravámenes al consumo.
Desde una perspectiva fiscal, la recuperación de adeudos tiene una ventaja adicional: permite obtener ingresos sobre obligaciones que ya estaban determinadas o pendientes de pago, sin necesariamente crear nuevas cargas tributarias para los contribuyentes cumplidos.
Un incentivo para cobrar antes que litigar
Erik Arturo Mendoza Campuzano, administrador desconcentrado de Recaudación de la oficina DF 3, explicó que el programa está dirigido a contribuyentes cuyos ingresos no excedan 300 millones de pesos.
El esquema contempla la posibilidad de reducir multas, recargos y gastos de ejecución, mientras que el saldo restante puede cubrirse hasta en tres parcialidades.
El diseño tiene una lógica económica clara: para el contribuyente, pagar bajo condiciones preferenciales puede resultar menos costoso que mantener un adeudo y acumular accesorios; para el Estado, significa convertir una cuenta pendiente en flujo efectivo para la hacienda pública.
En otras palabras, el programa intenta resolver un problema de cobranza mediante un intercambio: el contribuyente obtiene una reducción de costos asociados al incumplimiento y el fisco acelera la recuperación de recursos.
¿Qué adeudos pueden regularizarse?
El programa contempla, entre otros, adeudos generados durante 2024 y años anteriores, determinados por el SAT o la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).
También considera recargos y gastos de ejecución relacionados con contribuciones propias, retenidas o trasladadas; aprovechamientos y cuotas compensatorias, además de multas derivadas de infracciones fiscales, aduaneras y de comercio exterior.
Asimismo, pueden incluirse multas relacionadas con el incumplimiento de obligaciones fiscales distintas al pago y aquellas que contemplen agravantes.
Los beneficios están disponibles para contribuyentes que tengan adeudos por contribuciones federales o cuotas compensatorias no determinadas por la autoridad, que estén sujetos a facultades de comprobación o que cuenten con créditos fiscales firmes determinados por el SAT o la ANAM.
El desafío: convertir estímulos en recaudación efectiva
Los números del programa muestran un fenómeno interesante para las finanzas públicas. El SAT reporta 6 mil 134 millones de pesos en estímulos frente a 6 mil 436 millones de pesos recuperados.
La diferencia es de apenas 302 millones de pesos, lo que pone de manifiesto que la estrategia no debe evaluarse únicamente por el monto de descuentos otorgados, sino por su capacidad para transformar adeudos en ingresos efectivamente cobrados.
El beneficio fiscal, por tanto, no está solamente en cuánto se perdona, sino en cuánto dinero logra ingresar finalmente a las arcas públicas y qué tan rápido puede hacerlo.
También existe un efecto potencial sobre la formalidad: al poner en orden su situación tributaria, empresas y personas físicas pueden reducir contingencias fiscales, mejorar su certidumbre financiera y operar con mayor claridad frente a sus obligaciones futuras.
El reto para el SAT será que esta clase de programas funcionen como una herramienta extraordinaria de recuperación y no como una expectativa permanente de descuentos. Si los contribuyentes perciben que el incumplimiento será periódicamente premiado con condonaciones o reducciones, podría generarse un incentivo perverso para retrasar el pago.
Por ello, el verdadero éxito del programa deberá medirse no sólo por los 6 mil 436 millones de pesos recuperados, sino también por su capacidad para elevar el cumplimiento voluntario y reducir la cartera de adeudos en los próximos ejercicios.
El plazo para aprovechar los beneficios concluye el 31 de octubre de 2026. El SAT mantiene abierta la orientación a contribuyentes interesados en conocer si sus adeudos cumplen con los requisitos y cuál sería el monto final a cubrir.
En la conferencia también participaron María José Ríos Cano, administradora desconcentrada de Servicios al Contribuyente DF 1, y Moisés Zacatzin García, administrador desconcentrado de Servicios al Contribuyente DF 3.