La coordinación entre las tres instituciones busca cerrar una de las principales brechas que enfrentan las MiPyMEs: acceder a crédito acompañado de conocimientos y herramientas para sostener y ampliar sus negocios.
Ciudad de México.— El fortalecimiento de las Reglas de Colaboración entre Financiera para el Bienestar (FINABIEN), Nacional Financiera (NAFIN) y el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) plantea una estrategia que va más allá de facilitar recursos: busca que el financiamiento llegue acompañado de capacitación, asistencia técnica y vinculación empresarial.
Desde una perspectiva económica, el acuerdo adquiere relevancia porque las micro, pequeñas y medianas empresas constituyen una pieza fundamental de la actividad productiva, pero también enfrentan obstáculos recurrentes para acceder al financiamiento formal, mejorar su administración y conectarse con mercados de mayor valor.
La alianza se articula con los objetivos del Plan México, particularmente en materia de fortalecimiento de cadenas productivas, impulso a la inversión y generación de oportunidades para empresas nacionales. El reto, en este sentido, no consiste únicamente en colocar créditos, sino en aumentar las posibilidades de que esos recursos se traduzcan en productividad, permanencia y expansión de los negocios.
Durante la formalización del acuerdo, la directora general de FINABIEN, Rocío Mejía Flores, subrayó que otorgar crédito sin capacitación puede limitar los resultados de los programas de financiamiento. Bajo esa lógica, la formación empresarial se convierte en un componente estratégico para mejorar el uso de los recursos y reducir los riesgos asociados al endeudamiento.
Mejía Flores también destacó la participación de las mujeres dentro de los beneficiarios de los Créditos a la Palabra, particularmente de mujeres artesanas indígenas, un segmento para el cual el acceso a financiamiento y herramientas de gestión puede representar una vía para fortalecer sus actividades productivas y ampliar sus oportunidades de comercialización.
En tanto, Carlos Gastón Torres Rosas, director general de NAFIN y Bancomext, refrendó la disposición de ambas instituciones para profundizar la coordinación y ampliar el respaldo a proyectos productivos.
La estrategia contempla capacitación en educación financiera, administración, acceso al financiamiento y desarrollo empresarial, además de asistencia técnica especializada. También se prevé generar encuentros de negocio que permitan acercar a emprendedores y empresas con instituciones financieras y potenciales socios comerciales.
Un elemento relevante es el esquema de capacitación colectiva, con grupos de más de 30 participantes, con el que las instituciones pretenden ampliar la cobertura y llevar herramientas empresariales a un mayor número de personas.
Dentro de las responsabilidades asumidas por FINABIEN se encuentra facilitar espacios para las actividades de formación, identificar usuarios interesados en recibir asistencia técnica y contribuir a la promoción de los encuentros de negocios organizados por NAFIN y Bancomext.
El desafío: que el crédito se convierta en productividad
El valor económico de esta coordinación estará determinado por sus resultados. Para las MiPyMEs, obtener financiamiento es apenas una parte del problema; también necesitan capacidad administrativa, conocimiento financiero, acceso a mercados y posibilidades reales de integrarse a cadenas productivas.
Por ello, la colaboración entre FINABIEN, NAFIN y Bancomext puede funcionar como un mecanismo para reducir barreras de entrada al sistema financiero y fortalecer las capacidades empresariales, especialmente entre emprendedores y pequeños negocios que tradicionalmente tienen mayores dificultades para acceder a instrumentos financieros y comerciales.
El objetivo de fondo es que el crédito deje de ser visto únicamente como un recurso inmediato y se convierta en una herramienta para elevar la productividad, generar empleos, ampliar mercados y consolidar empresas.
En el contexto del Plan México, esta estrategia coloca a FINABIEN como un enlace territorial entre la población y las instituciones financieras de desarrollo, mientras NAFIN y Bancomext aportan capacidades especializadas para financiamiento, asistencia y vinculación empresarial.
La apuesta económica es clara: fortalecer a las pequeñas empresas no sólo mediante recursos financieros, sino mediante conocimientos y conexiones que les permitan crecer de manera sostenible y participar con mayor fuerza en las cadenas productivas nacionales.