Política

Siete sonrisas que comienzan a cambiar de historia con el apoyo a Casa Azul

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Staff Domo de Cristal
1 de agosto de 2026, 5:42 am
Tiempo 3 min
Siete sonrisas que comienzan a cambiar de historia con el apoyo a Casa Azul

No fue solamente la entrega de un cheque. En Casa Azul, 200 mil pesos significan consultas, tratamientos, cirugías y, sobre todo, la posibilidad de que siete niñas y niños con labio y paladar hendido puedan transformar su historia.

Ese fue el sentido del donativo realizado por Waldo Fernández y su esposa, Mirely Fierro, a esta asociación civil dedicada desde hace más de dos décadas a brindar atención médica, ortopedia prequirúrgica y procedimientos quirúrgicos a bajo costo para menores con alteraciones craneofaciodentales.

El recurso forma parte de una serie de aportaciones que el senador con licencia ha decidido realizar con la indemnización que recibió como reparación del daño, derivada de un convenio con Karina Barrón.

Pero detrás de este apoyo existe una historia que viene de mucho antes.

Waldo recordó que desde hace 11 años comenzó un proceso de donación de parte de sus ingresos y que Casa Azul estuvo entre las primeras organizaciones que recibió su respaldo.

Durante años, explicó, esas aportaciones se mantuvieron lejos de los reflectores. Ahora, a raíz del proceso legal que ya es público, decidió hacer visibles nuevamente estos apoyos.

En la entrega, Mirely Fierro destacó la labor del doctor Ricardo Elizondo, fundador y representante de Casa Azul, quien durante más de 20 años ha dedicado su trabajo a cambiar la vida de niñas y niños y a demostrar que una atención médica especializada puede estar al alcance de las familias que más la necesitan.

Elizondo puso números a lo que representa el donativo: siete menores podrán recibir atención gracias a estos recursos.

Y ahí apareció la parte más humana de la jornada.

Entre los beneficiarios estuvieron Fermín y su hija Regina, quien nació con labio y paladar hendido. Para su padre, el apoyo no se mide únicamente en dinero.

“Uno no elige que tus hijos nazcan así”, expresó Fermín, al reconocer el trabajo de los especialistas de Casa Azul y la oportunidad que tienen las familias de hacer realidad el objetivo de la institución: “completar sonrisas”.

En palabras del fundador de Casa Azul, el beneficio tampoco termina con una cirugía.

La ayuda, dijo, puede acompañar a esos pequeños durante toda su vida.

Así, los 200 mil pesos entregados en esta ocasión dejan de ser una cifra y adquieren otro significado: siete historias infantiles que tendrán una nueva oportunidad para sonreír.

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