Economía y Finanzas

Sectur y Semarnat alinean estrategia para atraer inversión turística sin comprometer el patrimonio natural

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Staff Domo de Cristal
25 de julio de 2026, 7:30 am
Tiempo 4 min
Sectur y Semarnat alinean estrategia para atraer inversión turística sin comprometer el patrimonio natural

• El nuevo Decálogo busca establecer reglas claras para que el crecimiento del turismo se traduzca en desarrollo económico, protección ambiental y beneficios para las comunidades.

En un intento por corregir los desequilibrios que durante décadas acompañaron el crecimiento de diversos destinos turísticos, las secretarías de Turismo (Sectur) y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) presentaron el primer Decálogo para la Inversión Turística Sustentable, una herramienta que pretende convertir la sostenibilidad en un requisito para el desarrollo de nuevos proyectos turísticos en México.

La iniciativa, encabezada por las titulares Josefina Rodríguez Zamora y Alicia Bárcena Ibarra, representa un cambio de enfoque en la política pública al integrar, por primera vez, los criterios económicos, ambientales y sociales bajo un mismo esquema de planeación. El objetivo es ofrecer mayor certeza a los inversionistas, sin dejar de lado la conservación de los ecosistemas y el bienestar de las comunidades que habitan los principales destinos turísticos.

Durante la presentación, Josefina Rodríguez destacó que el atractivo turístico de México depende, en gran medida, de la riqueza de sus recursos naturales y culturales, por lo que consideró indispensable que las nuevas inversiones incorporen criterios de responsabilidad ambiental desde su origen.

La funcionaria sostuvo que el crecimiento del sector debe reflejarse en la generación de empleos, el fortalecimiento de las economías regionales y una distribución más equitativa de los beneficios entre la población local, evitando que el desarrollo turístico se traduzca en deterioro ambiental.

Por su parte, Alicia Bárcena reconoció que durante años el desarrollo turístico avanzó con escasa coordinación ambiental, lo que provocó afectaciones en manglares, acuíferos, dunas y arrecifes, además de una limitada participación de las comunidades en los beneficios económicos derivados de la actividad.

Desde esa perspectiva, afirmó que el nuevo modelo parte del reconocimiento de que los ecosistemas constituyen el principal activo del turismo y que preservar la biodiversidad es una condición para mantener la competitividad del país como destino internacional.

Un cambio de paradigma

Más que imponer restricciones, el Decálogo busca establecer criterios que otorguen viabilidad de largo plazo a las inversiones, bajo la premisa de que ningún destino puede sostener su atractivo si pierde los recursos naturales que le dieron origen.

El documento establece diez ejes estratégicos que servirán como guía para futuros proyectos turísticos:

  • Gobernanza turística sustentable.
  • Conservación del patrimonio natural y cultural.
  • Empleo e inclusión social.
  • Impulso al turismo comunitario.
  • Desarrollo territorial equilibrado.
  • Planeación responsable y protección de ecosistemas.
  • Uso eficiente del agua.
  • Transición energética y acción climática.
  • Economía circular.
  • Atracción de inversión sustentable.

Marco para nuevas inversiones

El Decálogo será aplicado mediante una mesa de trabajo interinstitucional encargada de coordinar su implementación y dar seguimiento a las acciones acordadas entre las dependencias federales.

Además, funcionará como referencia para la actual Cartera de Inversión Turística, integrada por 773 proyectos distribuidos en las 32 entidades del país, que representan una inversión superior a 42 mil millones de dólares.

La presentación del Decálogo refleja un cambio en la narrativa del Gobierno federal respecto al desarrollo turístico. Mientras durante décadas la prioridad estuvo centrada en acelerar la inversión y la expansión de infraestructura, el nuevo planteamiento busca colocar la sustentabilidad como un criterio de competitividad y no únicamente como una obligación ambiental.

El principal desafío será trasladar estos principios del discurso a la práctica. La coordinación entre Sectur, Semarnat, gobiernos estatales, municipios e iniciativa privada será determinante para evitar que los lineamientos queden únicamente como una declaración de buenas intenciones.

Con una cartera multimillonaria de proyectos en marcha, el Decálogo se convierte en la primera prueba para medir si México puede consolidar un modelo turístico capaz de combinar crecimiento económico, conservación del patrimonio natural y desarrollo social sin repetir los errores que marcaron la expansión de varios destinos durante las últimas décadas.

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