Turismo

La Frijolería «Naa Bu Lu», el rincón donde el frijol cuenta la historia de Oaxaca

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Staff Domo de Cristal
20 de julio de 2026, 6:00 am
Tiempo 3 min
La Frijolería «Naa Bu Lu», el rincón donde el frijol cuenta la historia de Oaxaca

En el corazón del Centro Histórico de Oaxaca existe un sitio donde la gastronomía trasciende el simple acto de comer para convertirse en un recorrido por la memoria, las tradiciones y la identidad de los pueblos originarios. Se trata de La Frijolería, un restaurante que ha hecho del frijol el protagonista absoluto de una experiencia culinaria llena de historia.

Durante nuestra visita, descubrimos que detrás de cada platillo hay una narrativa que rescata el valor de uno de los alimentos más importantes de la cocina mexicana. La gerente del establecimiento, Analine Martínez, compartió cómo esta leguminosa ha sido, desde tiempos ancestrales, un pilar en la alimentación de las comunidades indígenas y continúa siendo indispensable en la mesa de millones de familias mexicanas.

Con pasión explicó la enorme diversidad de frijoles que existen en México y la riqueza de recetas que Oaxaca ha preservado a lo largo de generaciones. Cada variedad posee características propias, sabores particulares y una historia que refleja la estrecha relación entre la tierra, la cultura y quienes la trabajan.

Ubicada en calle Quetzalcóatl 300 entre Tinoco y Porfirio Diaz, La Frijolería «RESTAURANTE NAA BU LU» nació gracias a la iniciativa del matrimonio formado por Amílcar Vicente Hernández y Paulina Luis Revilla, quienes, acompañados por familiares y amigos, decidieron rendir homenaje a la cocina tradicional oaxaqueña mediante un ingrediente que durante siglos ha alimentado al país.

El concepto del restaurante evoca las antiguas fondas mexicanas. Desde el momento en que se cruza la puerta, el ambiente transporta al visitante a otra época: mobiliario sencillo, aromas que despiertan recuerdos y una cocina donde el tiempo parece detenerse para preservar las recetas de siempre.

Entre las especialidades destaca un platillo cargado de simbolismo: los Frijoles Difunto, preparados con frijoles refritos y chicharrón. Analine Martínez explicó que esta receta forma parte de una antigua tradición de las comunidades oaxaqueñas, donde durante los velorios se ofrece este alimento a familiares, amigos y vecinos que acompañan a quienes atraviesan el duelo.

Pero La Frijolería también es un espacio que resguarda la memoria colectiva de Oaxaca. Sus paredes exhiben fotografías en blanco y negro, carteles de movimientos sociales, imágenes del maestro Francisco Toledo y escenas que recuerdan los acontecimientos vividos durante el conflicto de la APPO, convirtiendo al restaurante en una pequeña galería donde convergen la cultura, el arte y la historia reciente del estado.

La experiencia se complementa con una cuidada selección de mezcales artesanales que armonizan con cada platillo y permiten al visitante descubrir otra de las grandes expresiones del patrimonio oaxaqueño.

Quien recorra la capital de Oaxaca encontrará en La Frijolería mucho más que un restaurante. Hallará un espacio donde cada receta preserva la memoria de generaciones, donde el frijol deja de ser un simple ingrediente para convertirse en símbolo de identidad y donde cada comida invita a conocer, a través de los sabores, el alma profunda de Oaxaca.

Por: Eduardo Esquivel Ancona

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