
Por José Sobrevilla
Escuchamos que los mencionan y que están presentes en el panorama mediático digital, pero jamás imaginamos que nacieron precisamente en los años noventa como programas automatizados en internet, y que hoy en México están siendo usados masivamente en política, marketing y hasta por el crimen organizado. El mecanismo es sencillo: ejecutar acciones repetitivas a gran escala (seguir, retuitear, comentar…), y en México se estima que hasta 40 o 50% de ciertas conversaciones digitales han sido infladas artificialmente por granjas de bots.
En la década de 1990, es cuando aparecen los primeros “web robots” y “chatbots” en foros y servicios de mensajería, y ya para el año dos mil se popularizan en buscadores y videojuegos online. Diez años más tarde, 2010, migran a redes sociales como Twitter, “X” y Facebook, donde simulan ser usuarios reales para influir en conversaciones públicas. Se organizan por su arquitectura y pueden ser tan centralizados que un solo servidor puede controlar a muchos bots, caso muy común en marketing o atención al cliente; y son distribuidos (botnets) en miles o millones de dispositivos infectados que trabajan juntos bajo control remoto.
Se usan en ciberataques, y por su función, existen los bots conversacionales (chatbots) dirigido a la atención al cliente, y operan como asistentes virtuales. Los Bots de scraping recolectan información de sitios web; y los bots de redes sociales amplifican mensajes, influyen en tendencias.
En cambio, los bots maliciosos son como spam, para fraudes, ataques DDoS (Denegación de Servicio Distribuido). Están además los Bots financieros: trading automatizado que son es el uso de software (bots o algoritmos) para ejecutar operaciones financieras automáticamente basándose en reglas predefinidas de entrada y salida. Por su nivel de inteligencia obedecen a reglas fijas (scripts) y siguen instrucciones predefinidas; o bien, con IA se les otorga aprendizaje automático para adaptar su comportamiento según datos.
Según el diario El Clarín (Tecnología), los scripts de un bot ejecutan acciones en milisegundos y pueden seguir cuentas, dar “me gusta”, retuitear, comentar o reproducir contenido; se trata de miles de cuentas coordinadas que amplifican mensajes, inflan tendencias o atacan opositores. Hoy, con IA avanzada, se pueden integrar modelos de lenguaje e imágenes generadas por IA para hacer más creíble la simulación humana.
Por ejemplo, en el caso de la “Generación Z”, en 2025 hubo 17.5 millones de interacciones en “X”, de las cuales 46% fueron impulsadas por granjas de bots, mismos que fueron comprados en Colombia, España y Argentina[1]. Según revistas científicas complutenses, en la cobertura política (2016–2023) los estudios han mostrado un ‘mercado activo de bots en campañas electorales mexicanas’, usados para propaganda y desinformación. En 2025, el crimen organizado, cárteles como el Cartel Jalisco Nueva Generación, CJNG, y el de Sinaloa (CDS) emplearon bots e IA para ejecutar extorsiones digitales, manipulación emocional y fraudes; además de simular secuestros con deepfakes. A un amigo de quien esto escribe le hicieron un video con IA de su hijo, presuntamente secuestrado, le clonaron la voz y le cobraron un rescate de miles de pesos mexicanos.
O bien, durante la estancia de la hoy secretaria de gobernación en la SSPC, a este “su seguro tecleador” le robaron la cuenta de WhatsApp y estuvieron pidiendo dinero, y una amiga de Quintana Roo, con la promesa de depositarle, obtuvo el nombre y número de cuenta bancaria de la extorsionadora y se le hizo llegar de manera directa a la entonces coordinadora del Gabinete de Seguridad, y ¿sabe qué pasó? Nada.
Así, en México, los bots ya no son simples programas: son ‘infraestructuras de poder digital’ que afectan la democracia, el mercado y la seguridad. La estadística más alarmante es que ‘casi la mitad de ciertas conversaciones políticas recientes fueron artificiales’, lo que plantea un reto urgente de regulación y alfabetización digital.

Sabía usted que la mitad de Internet ¿no es humana? Se estima que casi el 50% del tráfico de Internet proviene de bots, y una tercera parte son maliciosos; en algunos análisis, −dicen los que saben− solo el 36% del tráfico es humano. Es decir, cuando navegamos, probablemente estás interactuando más con máquinas que con personas.
Sí, los bots nacieron como “ayudantes” y los primeros no eran maliciosos: por ejemplo, desde 2002, en Wikipedia, han existido para corregir errores automáticamente y crear artículos básicos. Hoy siguen activos miles de “bots buenos” que mantienen funcionando Internet (Google, asistentes, etc.); pero los bots también pueden pelear entre sí. En plataformas como Wikipedia, durante años, algunos bots han tenido “guerras automáticas” corrigiéndose mutuamente. Literalmente son algoritmos discutiendo sin intervención humana.
Dicen los análisis digitales que los bots amplifican emociones negativas. Estudios muestran que los bots suelen difundir contenido más polarizante o agresivo, aumentando conflictos sociales en línea; no solo informan… también manipulan el tono emocional del debate. Y, aunque usted no lo crea, ya existen redes sociales solo para bots. Plataformas experimentales como “Moltbook”[2] tienen millones de bots interactuando entre sí, sin humanos. Algunos incluso han creado “religiones” o lenguajes propios.
Otro dato curioso es que México ha sido pionero en bots políticos; uno de los primeros casos documentados fue el ocurrido en 2009 (caso Cananea) para manipular tendencias. No es secreto que México ha sido laboratorio temprano de manipulación digital en América Latina. Los bots pueden “fabricar tendencias”, y en las redes sociales mexicanas, los bots san sido usados para posicionar hashtags, atacar adversarios, simular apoyo ciudadano; por lo que una tendencia viral no siempre es orgánica.
En redes globales de bots, México ha destacado, sobre todo si hablamos de Facebook, donde se ha detectado que cinco de catorce redes globales de bots, en 2021, estuvieron siendo operadas desde México. Es una proporción muy alta para un solo país. Pero imaginemos el potencial que tienen, porque los bots pueden sabotear movimientos sociales. En el caso del hashtag #YaMeCanse, que surgió a raíz de una frase pronunciada por el entonces procurador general de México, Jesús Murillo Karam, el 7 de noviembre de 2014, y donde los bots interfirieron en la conversación digital, dificultando la organización social.
No solo crean ruido: también pueden desarticular protestas. En efecto, la combinación bots + IA es igual a desinformación masiva. En eventos recientes en México, redes de cientos de bots han generado miles de publicaciones falsas en horas, alcanzando más de 100 mil interacciones. La velocidad de manipulación ha sido casi instantánea. Datos curioso es que los bots tienen personalidad; muchos están diseñados con perfiles “humanos” (edad, gustos, fotos) para parecer reales, que no solo imitan humanos… los interpretan.
Pueden inflar artificialmente la popularidad, generar seguidores falsos y “likes” que son comprados y se terminan volviendo comunes, incluso en celebridades y marcas. Parte de la fama digital puede ser completamente artificial.
Aunque no todos los bots son malos; existen esenciales como los rastreadores de Google, asistentes virtuales, sistemas antifraude. En pocas palabas “Sin bots, Internet literalmente dejaría de funcionar”. En conclusión, los bots no son solo “cuentas falsas”; son infraestructura digital invisible que mueve la economía digital, influye en la política, altera percepciones sociales, y, en algunos casos, crea realidades paralelas. México, en particular, ha sido un territorio clave en la evolución de bots políticos y sociales, lo que lo convierte en un caso muy relevante a nivel global.
Tal vez todos nos preguntamos ¿Qué costo tiene la utilización de una legión de bots? Los únicos datos existentes para darnos una idea son los siguientes: En el mercado, los precios varían mucho, pero estos podrían ser rangos realistas; una infraestructura básica de 1,000 bots simples, pueden tener un costo de dos mil a 10 mil pesos mexicanos mensuales.
Una red pequeña de Bots más sofisticados (con IA o comportamiento humano) puede tener un costo de hasta 50 mil pesos mexicanos. Sin embargo, una granja de trolls puede tener un costo de seis mil a 15 mil pesos mexicanos por operador al mes. Equipos completos de 10 a 50 personas podrían costa de 100 mil a un millón de pesos mensuales. Una campaña política completa Municipal puede costar de 200 mil a un millón de pesos. Una nacional puede costar hasta 50 millones de pesos incluyendo bots, contenido, estrategia y pauta.
[1] https://www.clarin.com/tecnologia/granjas-bots-influencia-protestas-mostro-caso-mexico-operan-ejercitos-digitales_0_aiMSgOtORE.html
[2] Moltbook es una red social exclusiva para agentes autónomos de Inteligencia Artificial (IA), donde los humanos solo pueden observar, no publicar. Lanzada a principios de 2026, funciona como un «Reddit para bots», permitiendo a las IAs interactuar, crear comunidades y debatir. Fue adquirida por Meta en marzo de 2026.
Domo de Cristal
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