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Actualmente, México enfrenta un desafío estructural en su infraestructura de gasoductos, caracterizado por una alta dependencia de importaciones —aproximadamente entre 75 y 78%— provenientes de Estados Unidos, lo que genera vulnerabilidad energética. Aunque existen más de 20 mil kilómetros de ductos, concentrados principalmente en el norte del país, la red sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda nacional, limitando el desarrollo industrial, especialmente en la región sur-sureste.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo considera que la red de gasoductos es una infraestructura crítica para el desarrollo económico, energético e industrial del país, al ser el pilar fundamental para la generación eléctrica y la competitividad manufacturera. Por ello, se elaboró un plan nacional rumbo a 2030, mediante el cual el Gobierno Federal proyecta una inversión superior a los 140 mil millones de pesos para ampliar y modernizar esta red, garantizando un suministro energético seguro, eficiente y constante para el desarrollo nacional.
El plan federal contempla también una inversión de 39 mil 646 millones de pesos para el mantenimiento de la red nacional de ductos.
Actualmente, la infraestructura nacional cuenta con 21 mil 149 kilómetros de gasoductos, de los cuales 10 mil 87 kilómetros están a cargo del Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS), 7 mil 666 kilómetros de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y 3 mil 396 kilómetros corresponden a Pemex y empresas privadas.
Para ampliar esta infraestructura, el proyecto contempla destinar 38% de la inversión total —equivalente a 53 mil 812 millones de pesos— a la construcción y puesta en marcha de ocho nuevos proyectos o tramos de la CFE, los cuales entrarán en operación entre este año y 2027. Con ello se añadirán mil 750 kilómetros, para alcanzar una extensión de 9 mil 614 kilómetros, lo que representa una ampliación de 25.4% respecto a la red actual.
El restante 62% de la inversión, equivalente a 87 mil 93 millones de pesos, será destinado a la ampliación de los ductos administrados por el CENAGAS. De este monto, 47 mil 447 millones de pesos se invertirán entre 2026 y 2028 en tres sistemas con una extensión conjunta de 210.4 kilómetros. Así, la red alcanzará 10 mil 279 kilómetros, aumentando en 2% la extensión del Sistema Nacional de Transporte de Gas Natural (Sistrangas) durante esta administración.
Contar con una red eficiente de gasoductos es de vital importancia para México, ya que más de 60% de la electricidad consumida en el país se genera con gas natural, convirtiendo a esta infraestructura en el principal sustento del sistema eléctrico nacional.
El plan de la presidenta Sheinbaum tiene como uno de sus objetivos desarrollar 11 nuevos tramos de gasoductos —mil 750 kilómetros adicionales— y reforzar la infraestructura para abastecer nuevas centrales eléctricas de la CFE.
Importancia de los gasoductos
• Desarrollo industrial y regional: El acceso al gas natural mediante gasoductos impulsa el desarrollo industrial, atrae inversiones y genera empleos, principalmente en sectores como el metalúrgico, petroquímico y manufacturero.
• Competitividad y costos: La infraestructura de gas natural permite a las industrias mexicanas acceder a combustibles más económicos y eficientes, mejorando su competitividad, particularmente por la conexión con la zona de alto suministro de Texas.
• Transición energética: El gas natural emite hasta 50% menos CO₂ que otros combustibles fósiles, como el combustóleo o el carbón, contribuyendo a reducir las emisiones contaminantes en la generación de energía. Por ello, es considerado una energía de transición hacia fuentes limpias.
• Expansión de la red (2026-2030): La estrategia actual del Gobierno Federal busca incrementar en 8.2% la extensión de la red de gasoductos, para alcanzar 23 mil 289 kilómetros en 2030, incluyendo la construcción de 11 nuevos tramos y la modernización de la infraestructura existente por parte de la CFE y el CENAGAS.
Retos y situación actual
• Dependencia de importaciones: México importa una parte significativa del gas natural que consume, por lo que la ampliación de la red busca fortalecer el suministro y avanzar hacia una mayor soberanía energética.
• Brecha regional: Existe una disparidad en la infraestructura, con mayor cobertura en el norte y centro del país, mientras que las regiones sur-sureste históricamente han tenido menor acceso al gas natural.
Si bien el plan del Gobierno Federal se centra en fortalecer la soberanía energética a través de empresas estatales como la CFE y el CENAGAS, el sector privado ya participa y continúa operando parte de la red —alrededor de 16%— y puede integrarse mediante contratos en nuevos proyectos de infraestructura.
Contar con una infraestructura eficiente de gasoductos es fundamental para el desarrollo económico del país y para fortalecer la soberanía energética de México.
Por: Eduardo Esquivel Ancona
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