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La reforma electoral y la alianza Morena-PT-PVEM

Staff Domo de Cristal
Alianza

Sonora Power por Demian Duarte

Este martes se presentará en Palacio Nacional la propuesta de reforma político-electoral que impulsará la presidenta Claudia Sheinbaum, en la que invertirá una parte importante de su capital político.

El enfoque es hacer eco de la voz popular, que ya está cansada de los excesos de la partidocracia: tanto de la inclusión de personajes impresentables en las listas plurinominales de la Cámara de Diputados y el Senado, como del desmedido gasto en partidos políticos y en el organismo electoral.

La determinación presidencial va mucho más allá de esos dos puntos, que quizá sean los que mayor rechazo han causado entre las fuerzas aliadas de Morena. En el PVEM y en el PT no quieren ceder el control de las listas plurinominales, aun cuando esta práctica se ha convertido en la puerta de entrada de tránsfugas del PRIAN, además de un mecanismo de protección para dirigentes y políticos señalados por conductas que rayan en lo ilícito.

Tampoco están dispuestos a que se les reduzca un solo peso del presupuesto millonario que reciben.

El hecho es que parece haber llegado la hora de poner un alto a la llegada de personajes como Ricardo Anaya, Lilly Téllez, Alejandro Moreno y Adán Augusto López Hernández, identificados por sus críticos como parte de una política cobijada por la representación proporcional.

Pero también es momento de cerrar el paso a perfiles como Sergio Mayer y otros legisladores que, sin representar genuinamente a un sector ciudadano, han sido señalados por su desempeño cuestionable.

En la iniciativa de reforma se contemplan temas como las consultas populares, la eliminación del fuero, la terminación anticipada del mandato, la aplicación de medidas de austeridad en el Instituto Nacional Electoral, la concentración de las elecciones en un solo organismo nacional y otros puntos relevantes.

Sin embargo, también se trata de una prueba de fuego para los aliados de Morena. La pregunta es si el PT y el PVEM respaldarán la reforma, ya que su postura podría marcar el fin de la alianza legislativa que han mantenido con Morena para conservar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y el Senado, lo que ha permitido avanzar, en el último año y medio, en una amplia agenda de reformas.

El detalle es que la alianza legislativa podría dejar de ser útil —y, por tanto, necesaria—. Esto implicaría que Morena reclame a los diputados federales y senadores que facilitó al Verde y al PT para conformar sus bancadas, dejándolos con una representación reducida.

Más aún, una eventual ruptura legislativa podría traducirse en el fin de la coalición electoral que ha resultado invencible en los últimos procesos. En ese escenario, el PT y el PVEM tendrían que competir por sí mismos y demostrar si cuentan con la estructura y los candidatos suficientes para ganar elecciones por cuenta propia.

El reto está abierto en entidades como San Luis Potosí, Zacatecas y Quintana Roo, así como en diversos municipios.

En términos reales, ambos partidos aportan a Morena alrededor de un cinco por ciento de la votación, cifra que puede resultar decisiva en contiendas cerradas. No obstante, esa suma tiene un costo: Morena ha debido ceder diputaciones, alcaldías e incluso gubernaturas a personajes de esas fuerzas como parte de los acuerdos de coalición.

Lo que ocurra en los próximos quince días con la reforma electoral será determinante para el panorama rumbo a 2027. Si prevalece la alianza legislativa, habrá coalición; si la reforma no prospera, difícilmente existirá interés en mantener los mismos términos con el PT y el PVEM.

Eso podría reconfigurar escenarios, cancelar aspiraciones y mostrar, sin matices, la nueva realidad política.

Al tiempo.

Correspondencia a demiandu1@me.com En X @Demiandu

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