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Amenazas de Trump para salir del T-MEC, una estrategia para negociar con ventaja

Staff Domo de Cristal
T-MEC Trump

• Las amenazas de Trump de poner fin al T-MEC parecen una forma de negociar con ventaja en la revisión del tratado comercial, ya que conoce los beneficios que este acuerdo representa para las empresas y los consumidores de su país.

Este miércoles 11 de febrero trascendió que el presidente Donald Trump está considerando en privado retirarse del pacto comercial de América del Norte entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que añade mayor incertidumbre al futuro del acuerdo en medio de renegociaciones cruciales que involucran a los tres países.

Sin embargo, es poco probable que Estados Unidos abandone el tratado comercial, ya que el acuerdo —que sustituyó al TLCAN en 2020— garantiza el comercio libre de aranceles entre las tres naciones, lo cual es crítico para la competitividad estadounidense, la integración de las cadenas de suministro (especialmente en los sectores automotriz y agrícola) y el mantenimiento de costos bajos para los consumidores.

El T-MEC reduce aranceles y barreras no arancelarias, facilitando un comercio superior a 3.8 mil millones de dólares diarios entre los tres países. Industrias clave, como la automotriz, dependen de que las piezas crucen las fronteras en varias ocasiones antes de su ensamblaje final. Sin el T-MEC, los costos de producción aumentarían drásticamente.

El tratado también incluye protecciones sólidas para patentes, derechos de autor y secretos comerciales, elementos vitales para la innovación estadounidense. Asimismo, prohíbe aranceles sobre productos digitales —como software, música y libros—, lo que impulsa a las empresas tecnológicas y de servicios, principalmente de Estados Unidos.

De llegar a su término el T-MEC, los consumidores estadounidenses serían de los principales afectados, ya que el acuerdo mantiene bajos los precios de una amplia variedad de productos, desde automóviles hasta alimentos frescos importados de México, al eliminar el cobro de aranceles. Además, garantiza un suministro constante y variado de productos agrícolas, particularmente frutas y verduras, durante todo el año.

El marco del T-MEC fomenta la competencia, lo que se traduce en más opciones y mayor calidad para el consumidor final. A pesar de la retórica política que en ocasiones cuestiona el acuerdo, la mayoría de los líderes empresariales estadounidenses lo defienden como esencial para sus operaciones y buscan mantenerlo vigente en la revisión programada para 2026. Se le considera, incluso, una herramienta de seguridad nacional y económica que conecta a Estados Unidos con sus socios más cercanos.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, aseguró en la conferencia matutina del pasado 15 de enero que los principales defensores del tratado comercial son los empresarios estadounidenses, debido a que, pese a las dificultades y restricciones impuestas por el gobierno vecino, la integración económica entre ambos países “está funcionando” y ha generado beneficios mutuos. Subrayó que, incluso en este contexto, las exportaciones mexicanas crecieron durante 2025.

La mandataria respondió en esa ocasión a los dichos del presidente Trump, quien había calificado al T-MEC de “irrelevante” y aseguró que su país no necesita productos fabricados en México o Canadá. La jefa del Ejecutivo federal rechazó la idea de que el tratado carezca de ventajas para Estados Unidos; sostuvo que las economías de ambos países “están muy interrelacionadas, muy integradas”, y recalcó que esa integración explica por qué “quienes más defienden el tratado son los empresarios estadounidenses; por supuesto, México también”.

Destacó que numerosas empresas mantienen plantas de producción en territorio mexicano, no solo en el sector automotor, sino en múltiples ramas industriales.

La presidenta insistió en que la fortaleza del T-MEC se refleja en las cadenas de suministro. Recordó que, cuando a finales de 2025 se cerró durante un corto periodo un puente fronterizo en Ciudad Juárez, desde Estados Unidos solicitaron su reapertura inmediata ante los efectos en su propia producción. “Son 400 mil vehículos en tránsito diario y más de 300 mil millones de dólares en comercio”, subrayó, al enfatizar la magnitud de la integración.

Sheinbaum explicó que el T-MEC garantiza la ausencia de aranceles siempre que se cumplan las reglas de origen, lo que ha llevado a que cada vez más empresas se incorporen formalmente al esquema.

En este contexto, los amagos del presidente Donald Trump de poner fin al T-MEC parecen más una estrategia de presión para negociar con ventaja la revisión del tratado que una intención real de abandonar un acuerdo que resulta estratégico para la economía estadounidense.

Por: Eduardo Esquivel Ancona

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