
Así lo dice La Mont
Denuncia: Jean-Luc Mélenchon, figura central de La Francia Insumisa y referente de la izquierda francesa, manifestó su consternación ante la persistente sombra que proyecta la lista del pedófilo Jeffrey Epstein sobre la clase política internacional. Aunque su trayectoria estuvo ligada en el pasado al Partido Socialista, su rol actual como líder de un bloque rupturista le otorga una posición de crítico externo frente a lo que denomina la “casta global”.
Mélenchon lamentó públicamente que figuras que ostentaron el poder aparezcan vinculadas a una red de explotación tan aberrante, señalando que no se trata solo de un fallo moral individual, sino del síntoma de un sistema de privilegios que permite a los poderosos actuar con impunidad bajo un manto de secretismo compartido.
Versión: Respecto a su futuro político inmediato, la pregunta sobre si Jean-Luc Mélenchon concurrirá nuevamente a las elecciones presidenciales de Francia es constante en el debate público. Tras rozar la segunda vuelta en la pasada contienda y consolidar al Nuevo Frente Popular como una fuerza determinante en el Parlamento, las encuestas de cara a 2027 lo sitúan como un candidato con posibilidades reales, aunque también con un alto índice de rechazo en sectores moderados.
Su capacidad de victoria dependerá de si logra unificar a una izquierda fragmentada y capitalizar el descontento social generado por las reformas del gobierno de Emmanuel Macron. Sus seguidores lo ven como el único capaz de romper el bipartidismo fáctico, mientras que sus detractores temen que su estilo polarizador sea el mayor obstáculo para alcanzar el Palacio del Elíseo.
Marcas: La postura de Mélenchon sobre Jeffrey Epstein va más allá de la indignación moral; es un análisis de clase sobre las redes de poder. Describe el entramado de Epstein como una estructura en la que el dinero compra el silencio y la complicidad de quienes deberían velar por la justicia. En sus intervenciones, subraya que la impunidad de la que gozó el magnate durante años solo fue posible gracias a sus conexiones con hombres influyentes que, al aparecer en sus listas, quedan marcados por una sospecha de la que es difícil desprenderse. Para el líder francés, este escándalo representa la decadencia de una élite global que se cree por encima de la ley y de la decencia humana.
Presión: Mientras tanto, en el Reino Unido, el panorama político se ha visto sacudido por un escándalo de proporciones similares que afecta directamente al corazón del gobierno de Keir Starmer. El reciente nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos desató una tormenta tras revelarse comunicaciones que lo vinculan estrechamente con Epstein.
A pesar de ser una figura histórica del laborismo y arquitecto del “New Labour”, el descubrimiento de mensajes enviados al financiero cuando este ya había sido condenado por delitos sexuales ha puesto en entredicho la ética de su designación. La presión pública y parlamentaria ha sido feroz, cuestionando cómo un representante diplomático de tan alto nivel puede mantener su credibilidad ante un aliado estratégico cuando su nombre figura en documentos tan comprometedores.
Conclusión: El paralelismo con el caso del príncipe Andrés resulta inevitable en la opinión pública británica. Tras ser despojado de sus funciones reales y títulos militares por sus vínculos con la misma red, el precedente de una “muerte civil” política para figuras de alto rango está muy presente.
La pregunta que flota en el aire es si el flamante embajador podrá sostenerse en el cargo o si, al igual que el hijo de Isabel II, se verá obligado a una renuncia fulminante que lo aparte definitivamente de la vida pública. La diferencia radica en que, mientras Andrés fue apartado por la Corona para proteger la institución monárquica, el destino del embajador depende de una decisión política directa del premier, quien ahora enfrenta el dilema de defender a un aliado histórico o ceder ante la exigencia de transparencia y justicia que demanda la sociedad británica frente a la mancha imborrable del caso Epstein.
Por: Federico La Mont
Domo de Cristal
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