
En honor a la profesora Euthalia Monroy Vergara (Thalita Monroy)
El primer contacto
Para poder comprender la forma en que se dio el contacto entre el altépetl de Chiautla y los conquistadores españoles, así como el proceso de evangelización agustina, resulta conveniente mencionar el sometimiento de la región de Coatlalpan, siendo Ytzocan (el actual Izúcar de Matamoros) el poblado con mayor jerarquía. La conquista de esta ciudad se dio entre septiembre y octubre de 1520, tras la huida de Cortés de México-Tenochtitlan, esto es, después de la batalla de la Noche Triste.
Ytzocan era un bastión mexica que debía someterse a efecto de debilitar la periferia del imperio mexica y así avanzar con mayor seguridad otra vez hacia Tenochtitlan. La violencia fue extrema, los españoles con el apoyo de los guerreros tlaxcaltecas masacraron a los defensores; incendiaron numerosas casas, es decir, gran parte de la ciudad; y victimaron, torturando, a los líderes locales. Mediante la violencia y el terror, la estructura social de Ytzocan fue demolida y sometida al sistema de encomiendas, teniendo como primer encomendero al atroz Pedro de Alvarado.
Después de Ytzocan, los españoles y sus aliados sometieron violentamente al señorío de Chichictlan. Este señorío ubicado en Chietla (o entre Chietla y Tlancualpican) era un importante punto de intercambio comercial entre los pueblos de la región de Coatlalpan y los de Chiautla, así como de otros señoríos. El mercado de cambia o de trueque o el tianquiztli se localizaba en el Calputin de Chichictlan y en el acudían semanalmente pochtecas de “Tepeoxuma, Teyuca, Tatleta, Izúcar. Colucan, Epatlan, Tilapa, Tepapayeca, Necoxtla, Huaquechula, Chiautla, Ixcamilpa, Cohetzala, Jolalpan, Teotlalco, Huehuetlan, Tlapanala, Teopantlan, Oxtotla, Calmecac, Ayotla, Totoltepec, Xochiltelpec, Cuetzpala, Coatepec y Tepemaxalco, entre otros pueblos” (1).
La resonancia económica de lo que fue el tianguis de Chichictlan permanece aún: cada año, el miércoles anterior a la conmemoración del jueves de Corpus Cristi, se sigue realizando en Chietla la cambia o trueque. El esplendor del señorío y de su Calputin mercado se dio en el periodo mexica, hasta 1521, sin dejar de señalar que existía desde el siglo X d.C., periodo que coincide con la expansión de grupos toltecas.
No existe registro alguno de que en Chiautla se hubiera dado una incursión violenta por parte de los conquistadores españoles; de modo, que se pueden establecer varias hipótesis.
Uno, que el sometimiento de Ytzocan y de Chietla significó el predominio efectivo de los españoles sobre todos los pueblos prehispánicos del suroeste de Puebla, al quedar derruida la estructura social y tributaria que sostenía al imperio mexica; en su caso, Chiautla quedó como un territorio aislado dentro de la ruta hacia la conquista de Tenochtitlan.
Dos, antes de avanzar hacia territorios más lejanos, se requería consolidar el predominio militar en las regiones ya conquistadas. Debe señalarse que en 1522, Cortés mandó a Andrés de Tapia para pacificar el valle de Coixtlahuaca que se le había rebelado, siendo esta una región vecina limítrofe a la de Coatlalpan, en donde – reitero – se ubicaba Ytzocan, la actual Izúcar.
Y, tres, que la ambición de los conquistadores era insaciable, por lo que se concentraba en obtener el mayor oro posible. En ese sentido Coixtlahuaca (en el actual Estado de Oaxaca) ofrecía una inmejorable perspectiva, ya que tributaba polvo de oro (teocuicatl) al imperio mexica. El verdadero dios de los conquistadores españoles era el oro, lo que explica las posteriores expediciones a las Hibueras y a las regiones del rio Orinoco y al Perú.
Izúcar y Chietla fueron sometidas antes de la caída de Tenochtitlan, acaecida el 13 de agosto de 1521, contexto que permite señalar que su evangelización inicial estuvo a cargo de la orden franciscana, que arribó a México en mayo de 1524. Sin embargo, dos cuestiones resultan relevantes:
El sometimiento presumiblemente pacífico de Chiautla cabecera y de su provincia no puede juzgarse como un acto de cobardía. Cuando da inicio el contacto con las autoridades civiles y religiosas españolas, el imperio mexica se encontraba totalmente deshecho, afectado por las guerras y el totomonaliztli (viruela), careciendo de sentido cualquier tipo de resistencia. No había más que negociar para conservar cierto tipo de privilegios que tenían los pipiltzin – entre ellos la posesión de las minas de sal – y el sistema de poliarquías.
En la “Relación de méritos y servicios del conquistador Bernardino Vázquez de Tapia”, hay dos párrafos continuos que llaman la atención:
“…en esta pestilencia (viruela) murió gran cantidad de hombres y gente de guerra y muchos señores y capitanes y valientes hombres con los cuales habíamos de pelear y tenerlos por enemigos, y milagrosamente Nuestro Señor los mató y nos los quitó delante.
Después se conquistaron las provincias y pueblos de Tecamachalco y Quechula y Tehuacan, Zapotitlan y Estecale y Cholula, Guaquechula y Mitlan, Nepatlan de Tepeje o Chiautla y otros infinitos pueblos, que vinieron de paz…»
Como se observa, en esta parte de su Relación de méritos, Bernardino Vázquez de Tapia no menciona a Ytzocan ni al señorío de Chichictlan (Chietla) y si menciona a Chiautla, haciendo alusión después a una conquista pacífica. De ser así, se estaría hablando que desde 1521 Chiautla se había sometido pacíficamente al nuevo orden impuesto por los españoles en la región poblana con presencia mexica.
Conforme al Códice de Tzicatlán 2, el preámbulo del contacto se dio en el altépetl de Chiautla, cuando el gran tlatoani Huehuexiutentzin decide esperar al capitán marques en su casa o palacio. La espera fue infructuosa, el capitán marques llegó un año después de su muerte; luego se afirma entre tanto trajo la santa fe y la creencia a gobernarnos”. Se podría pensar que tanto el capitán marques, como el arzobispo Juan de Zumárraga estuvieron en Chiautla, pero dicha suposición sería errónea:
“Aun cuando (en el Códice de Tzicatlán 2), se menciona a <D.n, Juan Tzomolonga> o Juan de Zumárraga…suponemos que Zumárraga no visitó la región. Quizá lo que si llegó fue una carta a su nombre, un informe o algún religioso que en su nombre hizo fundaciones. Como ocurrió en el caso del “capitán marques” en la memoria de los nativos quedó el nombre del personaje sobresaliente (capitán o arzobispo), pero no del individuo que lo representaba” (2).
Siguiendo la narrativa del Códice de Tzicatlán 2, el contacto con los evangelizadores, ya en el altépetl, se pudo haber dado entre 1529 y 1530, llegando después las autoridades civiles españolas; es decir, en el Códice no existe referencia alguna que indique acercamiento alguno entre 1520 y 1521. El encuentro en Chiautla pudo haber significado una larga espera, provocando zozobra durante cinco o diez años. Hay que reproducir textualmente lo que señala el Códice de Tzicatlán 2:
En este año (también) fue cuando vinieron los padres de Santo Domingo, porque ellos primero vinieron… y Pacxatzin (quien) tomó el poder y lo dejó al capitán marques, fueron ellos los (dominicos) los que lo bautizaron.
Pacxatzin, probablemente, fue el sucesor de Huehuexiutentzin y va a estudiar las cartillas (la doctrina) a Ytzocan. Luego en el Códice se explica que “en el año de 1533 vinieron a entrar a Chiautla, don Juan Tzomologas…así ellos primero le entregaron el gobierno al fiscal mayor Don Alonso Basques”. Llama la atención el nombre cristiano con el que bautizaron a Pacxatzin “Don Visente Morina de Alvarado”. ¿Puede tener conexión el apellido Alvarado con el hecho de que Pedro de Alvarado era el encomendero de Ytzocan? Siendo, así, resulta sobresaliente lo siguiente:
“Entonces en su parte de arriba, en Santo Domingo (el fiscal mayor de Ytzocan) el religioso de aquí de Chiautla trabajaba para él el oro que se dejaba en México y se le daba al capitán marques”
Luego se hace la siguiente referencia:
“Otra vez se ordenó llamar a la gente del altépetl (con) el oro cada uno, la gente repleta de cañutos (de oro) …así pues nos hicimos pobres por eso del oro”
Los grandes señores y nobles del altépetl de Chiautla, en el primer periodo de la evangelización, iban a tomar doctrina hasta Ytzocan; situación que concluyó cuando los agustinos, en 1535 – en su ruta hacia Tlapa – fundaron un primer templo en el Barrio de Tlanichiautla. Este hecho modificó el devenir histórico del altépetl cabecera y de los pueblos de su provincia.
Tlanichiautla
En esa extraña idea de encontrar un pueblo alternativo anterior a la fundación de Chiautla, se olvida del vínculo indisoluble que tiene el barrio de Tlanichiautla con el altépetl. El vocablo “tlan” significa abajo, por lo tanto, Tlanichiautla significa “abajo de Chiautla”.
Si se quisiera ser semánticamente quisquilloso, al unir vocablos en náhuatl, Tlanichiautla significaría “abajo de donde abunda la sal” (que es la acepción en la que creo) o “abajo de donde abunda el lodo grasoso o cieno”. Ninguna de las dos resultaría toponímicamente lógica; luego entonces, se tendría que vincular el vocablo tlan (abajo) con otro elemento. Así, considero que la palabra Tlanichiautla está asociada al palacio o tecpan (ahora templo católico) de Chiautla; simbólicamente Tlanichiautla significaría “abajo del tecpan (o del templo) de Chiautla”.
Es importante señalar que el nombre del Barrio ha permanecido por siglos, lo que indica su significativa articulación en la estructura geopolítica del pueblo. El vínculo es tan importante que ni siquiera en el periodo de la evangelización se modificó el nombre por otro cristiano, pudiéndose llamar Barrio de Nuestra Señora de la Asunción o Barrio de la Asunción; aunque bien se pudieran conjuntar palabras y denominarlo como “El Barrio de Nuestra Señora de la Asunción de Tlanichiautla”. No lo sé, pero es posible que algunos lo nombren de esta forma.
El templo de Nuestra Señora de la Asunción tiene una orientación oriente-poniente como lo establece los cánones litúrgicos; esto también puede obedecer al plano urbano de la población; es decir, su fachada y atrio están orientados de frente hacia el templo San Agustín. De hecho, ninguna de las iglesias de los otros barrios, me refiero a Acatlán y a San Miguel, se construyeron dándole la espalda al monumento parroquial; en su caso, la iglesia del Barrio de Xóchitl tiene una orientación sur-norte como el templo de San Agustín. No está por demás señalar que ninguna iglesia o capilla, actualmente, le da la espalda al edificio de San Agustín, por lo que pasa a un segundo término el que tenga una orientación poniente-oriente, como la tiene el templo más reciente de Cristo Rey. Lo anterior no es más que una reminiscencia del plano urbanístico que ya existía desde el altépetl prehispánico.
Lo segundo a destacar es que el templo se levantó después de una depresión, existiendo en el cimiente de la nave de la iglesia un pequeño montículo o promontorio. Esto nos remonta a la idea de que en los barrios de los pueblos antiguos había pequeños teocallis; lo que da un indicio de que la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción pudiera estar edificada sobre un promontorio del pueblo nativo u original.
Es relevante observar que la pendiente de la calle 2 oriente desemboca a una plazoleta rectangular, con dimensiones nada despreciables y que colinda con una ribera en donde corre el agua, sobre todo, en la temporada de lluvias, de norte a sur; de modo que para tener acceso al arco atrial se cruza un puente de cuatro o más metros. ¿Por qué no se edificó la iglesia en la plazoleta y en cambio, sí, sobre un terreno que se situaba después de una ribera? Es lógico pensar que en el lado oriente de esta depresión hubiera habido caseríos y hace volver a la hipótesis de la existencia de un pequeño teocalli en el barrio nativo.
Conforme a una trascendente cita histórica publicada por el profesor Rodrigo Salvador Jiménez Ponce, se señala que “en 1870 se terminó la construcción del puente que da acceso al atrio cementerio, cuyo costo corrió a cargo de don Martín Islas”. Desde luego, se está refiriendo al puente de mampostería; lo más probable es que desde antes del coloniaje español hubiera existido un puente prehispánico o hamaca.
Debe recordase que Chiautla de Tapia forma parte de la Región Geográfica del Rio Balsas, siendo un corredor natural entre esta cuenca y otras regiones del país; de tal forma que históricamente se han levantado puentes para cruzar ríos, arroyos, barrancas y otros tipos de depresiones. La cuenca se llama así por el uso histórico de balsas para cruzar los cuerpos de agua que la integran y por la presencia del árbol de balsa (ochroma lagopus), cuya madera ligera y resistente se utilizaba (o se utiliza) para construir embarcaciones, así como puentes que se elevaban (o se elevan) sobre las corrientes de ríos o arroyos, mismos que se amarraban y sujetaban con lianas. Hace treinta o cuarenta años todavía se podía observar la hamaca que cruzaba el “Bajo Atoyac” por Tlancualpican y aún se pueden apreciar otros, como uno en Jolalpan, que ahora se sostiene con cables de acero.
Lo primero que se observa al cruzar el puente y el arco, es un atrio-cementerio; ello también tiene una explicación histórica. Se seguía lo que dictaba las leyes de las Siete Partidas (siglo XIII): la sepultura de todo cristiano debería estar lo más cercano a un templo católico para rogar a Dios por ellos, “para que los diablos no se puedan acercar a sus tumbas”. También existe otra referencia trascendente: en forma contemporánea al arribo de los agustinos a Chiautla, Carlos V, en 1539, publicó un edicto, mediante el cual se le permitía a los vecinos y naturales de las Indias ser enterrados en los cementerios de las iglesias, monasterios y conventos, sin que se les pusiera impedimento alguno (3). Esto enaltecía su condición de hijos de Dios y estaba en la línea de lo que dictaba la Bula Sublimis Deus del Papa Pablo III, quien en 1537 había zanjado el debate sobre si los naturales o nativos estaban dotados de alma, dándoles el derecho de abrazar la fe en Cristo y otorgándoles el beneficio de la cristiana sepultura.
Según lo que señala Don Pedro Vara y Zuria, la actividad evangélica en Chiautla dio inicio en 1535, como resultado del trayecto recorrido por los frailes agustinos Jerónimo de San Esteban y Agustín de la Coruña para evangelizar la zona norte del Estado de Guerrero, particularmente, Tlapa. La orden agustina fue la tercera orden mendicante de México, arribó a México a finales de mayo de 1533. Se puede decir, entonces, que la evangelización amplia de los pobladores de Chiautla, que incluía tanto a los pipiltzin como a los macehuales, inició en 1535 con la edificación del primer templo en Tlanichiautla.
Como es de suponerse, el templo, originalmente, era un inmueble con materiales “pobres”, que sirvió para dar las primeras doctrinas y como una referencia escalonada para llegar a Tlapa en el corredor que trazaron los agustinos a partir de los últimos meses de 1533. Dentro de los ocho tipos de construcción de los agustinos, se mencionan tres tipos de conventos o templos, que para los fines de este texto son los que interesan:
“Conventos Menores: … (Los conventos que se edificaban en los pueblos de indios eran fundados como vicarías los cuales pasando el tiempo se convertían como prioratos” …), tal como ocurrió seguramente en el convento de San Agustín.
“Conventos de “Penetración”: Son los conventos de incursión en territorios sin evangelizar. Como lo fueron los de Tlapa y Chilapa” (no añadiría el de San Agustín, Chiautla, ya que la evangelización dio inicio dos décadas antes con la fundación del templo de Nuestra Señora de la Asunción).
“Casas y Visitas: pequeños templos o capillas; a los cuales acudían los frailes en determinado tiempo para dar sacramento (o dar doctrina) a sus pobladores”; tal como funcionó el templo de Tlanichiautla (4).
A esas pequeños templos o capillas se refirió, en 1571, el padre prior del convento de San Agustín, Bartolomé de la Vera Cruz, en su relación de las estancias de Chiautla, por lo que podemos concebir que con el paso del tiempo se fueron levantando mejores estructuras hasta alcanzar la belleza arquitectónica que ahora tienen los templos de Tlanichiautla, San Pedro Ocotlán, Xicotlán, Tzicatlán y el de la parroquia de San Agustín, entre otros.
Hagamos referencia a lo que ahora se observa de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en el Barrio de Tlanichiautla, que como es de suponerse ha experimentado remodelaciones y modificaciones con el paso de tiempo, esto es, de cinco siglos:

Desde luego, habría más cosas que decir sobre la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, por lo que valdría la pena que expertos en arquitectura religiosa abundaran sobre el tema.
Este texto continuará, se hablará de la parroquia de San Agustín, de la producción de sal, de la explotación de las minas de plata, del repartimiento de la mano de obra nativa y del coatequitl.
Por: Gildardo Cilia López
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(1) Martín García Villanueva. Acercándonos a nuestro pasado (Señorío de Chichictlan), documento en internet.
(2) Rodolfo Rosas Salinas y Laura Rodríguez Cano. Una nueva narrativa del contacto de nahuas y castellanos en el suroeste de Puebla, México, documento en internet. (Nota: todas las citas textuales del Códice de Tzicatlán 2, se tomaron de este texto).
(3) Real Cédula del 18 de julio de 1539
(4) José Eduardo Pérez Sánchez. «Desarrollo de la arquitectura religiosa de la Orden de San Agustín en la Nueva España en el siglo XVI» pp. 39 y 40. Tesis UNAM. 2007.
(5) Secretaría de Cultura del Gobierno de México. Nuestra Señora de la Asunción. Documento monográfico. En internet.
Domo de Cristal
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