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• La problemática que enfrentan los productores de maíz blanco por el bajo precio de su producto requiere una solución de fondo, alejada de la especulación que impone la Bolsa de Granos de Chicago.
Productores agrícolas de Jalisco, Guanajuato y Michoacán permitieron este martes 27 de octubre el libre paso en las casetas de cobro de las principales autopistas del país, en protesta por el bajo precio del maíz blanco en el mercado. Exigen establecer una cotización de garantía de 7,200 pesos por tonelada.
El precio del maíz en México se determina principalmente por la interacción entre la oferta y la demanda global, el valor del grano en la Bolsa de Chicago, el tipo de cambio y los costos de producción. El gobierno federal también interviene mediante programas como los “Precios de Garantía”, que fijan montos de referencia para pequeños y medianos productores con el objetivo de estabilizar sus ingresos y fomentar la autosuficiencia alimentaria.
El problema central que enfrentan los productores nacionales radica en que en la Bolsa de Chicago no se distingue entre el maíz amarillo transgénico, utilizado principalmente como forraje para la ganadería, y el maíz blanco, destinado al consumo humano y base de la alimentación mexicana. Ambos granos se cotizan como si fueran un solo producto, lo que distorsiona el valor del maíz blanco.
La diferencia entre ambos tipos de maíz no radica únicamente en el color, sino en su uso y origen genético. El maíz blanco es nativo y destinado al consumo humano, mientras que el amarillo transgénico ha sido modificado genéticamente para resistir plagas o herbicidas, priorizando la estandarización industrial sobre la diversidad agrícola.
Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994 —y posteriormente con el T-MEC— el precio del maíz en México se ha vinculado a las cotizaciones internacionales de la Bolsa de Chicago. Esto ha provocado que el valor del grano nacional dependa de factores externos, a pesar de los esfuerzos del gobierno por establecer precios de referencia, como el reciente anuncio de 6,050 pesos por tonelada para los estados del Bajío.
El propósito original del libre comercio era eliminar barreras arancelarias y no arancelarias para facilitar el intercambio de bienes, incluidos los productos agrícolas. Sin embargo, esta liberalización ha generado vulnerabilidad en los productores mexicanos, cuyos precios internos ahora dependen de las fluctuaciones del mercado internacional.
La apertura del mercado de granos básicos como el maíz bajo el TLCAN —precursor del T-MEC— ha sido motivo de controversia, pues diversos sectores han pedido excluirlos de los acuerdos comerciales para proteger la producción nacional.
A pesar de la fuerte influencia del mercado internacional, el precio final del maíz blanco en México también está condicionado por factores internos como la oferta y demanda local, los costos de producción, la intermediación en la cadena agrícola y las políticas públicas.
Ante la creciente crisis del campo mexicano, el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué, anunció una serie de medidas para atender la situación de los productores de maíz blanco en Guanajuato, Jalisco y Michoacán. El plan, acordado tras una reunión en la Secretaría de Gobernación, contempla un precio de 6,050 pesos por tonelada, lo que representa un incremento del 25% respecto al precio internacional.
Además, se ofrecerán créditos con una tasa de interés anual del 8.5%, el respaldo de un seguro agropecuario, y la apertura de ventanillas para el registro de productores, con apoyo complementario de los gobiernos estatales.
No obstante, los productores del Bajío rechazaron la propuesta del gobierno federal. Bajo la consigna “sin el campo no hay vida”, intentaron ingresar a las instalaciones de la Secretaría de Gobernación para continuar las negociaciones, exigiendo una tarifa justa de 7,200 pesos por tonelada.
El conflicto de los productores de maíz blanco requiere una solución estructural, que contemple excluir este grano básico de los tratados comerciales internacionales, blindarlo de la especulación bursátil, fortalecer el apoyo a los agricultores nacionales y eliminar la intermediación y el coyotaje que afectan al campo mexicano.
Por: Eduardo Esquivel Ancona
Domo de Cristal
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